domingo, 26 de agosto de 2007

Sobre la salud y la enfermedad



¿Es posible abandonar un suculento puesto en la universidad para fundar un banco sin el fin de lucrarse personalmente? Parece imposible, pero existe gente que lo hace. En el enlace que pongo a continuación el lector puede encontrar un reportaje sobre el último premio Nóbel de la Paz, al que, a juicio de Luis de Sebastián, prestigioso economista de ESADE, debería habérsele otorgado más bien el premio Nóbel de Economía y no el de la Paz. Al parecer, no es beneficencia ni limosna lo que se lleva a cabo con los bancos de pobres o de microcréditos, cuyo padre es este laureado ciudadano de Bangladesh, Muhhammad Yunus, sino la extensión de riqueza y bienestar al mayor número posible de personas, o sea, creación de riqueza, es decir, el logro ideal de toda economía. ¿No dicen eso? Bien, yo no soy economista y no me voy a meter en camisas de once varas. Simplemente aconsejo la lectura del reportaje que enlazo, claro, fácil y conciso sobre la trayectoria de este hombre, ofrecido en una revista on-line (llamada “Fusión”) que acabo de descubrir y que tiene muy buena pinta.

http://www.revistafusion.com/2000/octubre/repor85.htm

En estos días, debemos lamentar el horror de un terrible terremoto en Perú y un huracán en México que está asolando regiones vecinas del Caribe, más el Monzón en India o Nepal. Es difícil imaginar para quien no lo conoce, el tremendo pánico y la enorme catástrofe para las personas que supone un drama semejante.

Pero, por otro lado, creo que es para alegrarse la victoria contra Novartis en el pleito planteado en India entre dicha compañía farmacéutica y el Estado indio que fabrica medicamentos genéricos mucho más baratos y que salvan la vida de millones de personas para quienes los precios de Novartis son inaccesibles.

Creo que hay algo soterrado que relaciona las tres noticias. En este recorrido por la realidad se aprenden muchas cosas. Yo lo he caminado pensando a fondo lo que quieren decir realmente esas informaciones, lo que ocultan o lo que hay tras ellas. Y me ha ayudado no poco intentar empatizar, tratar de comprender y ponerme en pieles ajenas, para captar la terrible lección que nos dan.

En la Red hay informaciones y datos que ilustran estas noticias y me remito a ellas, escritas desde diversas tendencias, para que, lector, te formes una opinión respecto, si no la tienes aún formada. India y Novartis pleitean, aportando argumentos. Hay que atender a ellos. Pero sobre todo, creo que lo importante, si se quiere pensar bien, es esforzarse en no oír como si nada, sino en escuchar y digerir lentamente lo que se escucha. Por supuesto esto es más incómodo que limitarse a tragar la noticia ya masticada por otros. Si se quiere decir así, los datos aportados son datos que nos indigestan, pero que nos educan.

Tal vez sea cuestión de aplicarnos a percibir con objetividad, más allá de lo obvio. Porque, resulta obvio decir que un huracán es imprevisible, una especie de tragedia natural inevitable… En efecto, esto parece evidente, es casi una perogrullada… ¿O no? ¿Todo comienza y acaba en las malditas lluvias y vientos de destrucción? ¿O cabe elucubrar con que haya algo más que eso? Puede que no toda la culpa sea de la naturaleza. Quizás nos ayude en esta reflexión entrar en los siguientes enlaces:

http://www.msf.es/noticias/Emergencias/IndiayBangladeshenfermedadesdiarreicasyclera.asp

http://www.intermonoxfam.org/page.asp?id=2904


Y sobre el terremoto en Perú:

http://www.msf.es/noticias/entrevistas/PeruTerremotoLuisEncinas.asp

http://www.intermonoxfam.org/page.asp?id=2908

http://www.feyalegria.org/default.asp?caso=11&idrev=5&idsec=3601&idedi=6&idart=8854


También hay algo sobre el caso Novartis:

http://www.intermonoxfam.org/page.asp?id=2626

http://www.msf.es/varios/novartis/viralgracias.htm


Un dolor nada ajeno el de terremotos y huracanes, sí señor. Aunque parezca extraño, yo, al menos, lo siento como un dolor interno, propio, a pesar de estar ahora mismo a resguardo de vientos y lluvias asesinas. Me basta aguzar un poco el oído para escuchar el continuo roído de ese sufrimiento, bien hondo, en el mismísimo corazón de todo. Como sabes, amigo lector, este dolor viene de largo. Es bastante añejo. No es cosa de ahora. En cierto modo, ya hablaron de él Walter Benjamin, Th. W. Adorno o Max Horkheimer. Para éste último, por ejemplo,

“La cultura actual es el resultado de un pasado terrible. (…) Todos nosotros debemos unir con nuestra alegría y con nuestra felicidad el duelo: la conciencia de que tenemos parte en una culpa.”[1].

La civilización, decían, es un gigante con pies de barro, que se halla sustentado en el sufrimiento y la destrucción de millones de personas, de pueblos enteros. Ciertamente, aunque estoy bien a resguardo y escribo siendo de día en estos momentos, realmente es como si fuera de noche, terriblemente de noche.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

Mate, Reyes, Medianoche en la historia. Comentarios a las tesis de Walter Benjamin “Sobre el concepto de historia”, Trotta, Madrid, 2006

Zamora, José Antonio, Th. W. Adorno. Pensar contra la barbarie, Trotta, Madrid, 2004

Se trata de dos excelentes trabajos sobre la filosofía de la historia de Walter Benjamin, el primero, y sobre el pensamiento de Adorno, el segundo. Más adelante, incluiré una recensión de ambos libros en un apartado del presente blog específico para recensiones.


[1] Horkheimer, Max, Anhelo de justicia. Teoría crítica y religión, Trotta, Madrid, 2000, p.120.