sábado, 1 de septiembre de 2007

El inefable universo de Borges.




Se ha discutido a menudo si Jorge Luis Borges es antes escritor o filósofo. Hubo un tiempo en que yo creí lo segundo, ahora mantengo lo primero. Su sobria prosa que se extiende a ritmo pausado pero incesante tiene como principal objeto, en la mayoría de los casos, o sea, como tema literario las más variopintas elucubraciones de la filosofía o la teología. Tanto los poemas como los ensayos y cuentos más célebres, introducen un inquietante escepticismo en el alma porque se toman como un juego los distintos sistemas filosóficos o la ciencia. Los libros, que, como las hipótesis, pretenden poner orden en el caos, constituyen antes bien un denso e indescifrable laberinto que no logra aclarar nada y que por tanto causa un contenido pavor en el hombre. No, no es en absoluto un autor sin sentimientos como también se ha dicho, sino que refrena la angustia existencial en una especie de estoica contención, pero de todos modos la angustia no anda lejos. Esto es, evidentemente, pasión. Nadie más enamorado del universo como Borges, y nadie a quien se le escape tanto de entre las propias manos. Si es necesario poner una etiqueta para ordenar lo que no se deja ordenar, podemos considerarlo un escéptico, un alma pesimista que dice no creerse demasiado el mundo, y que, como alguien dijo, opone al caótico horror su elegante ironía. Nada más propenso a ello que una memoria poblada de recuerdos, la memoria de un ciego. El mundo es una disolución continua… Heráclito resulta horrible, pero también Parménides, y así lo manifiesta en su solemne ceguera.

La inquietud que introduce en el lector le hace a éste experimentar, como también alguien dijo, un “vértigo existencial”, una extraña sensación que se cuela por una fisura en el todo, y que acaba impugnándolo. Schopenhauer o Buda tampoco se creyeron demasiado el triste universo. Dice el escritor porteño, tras declamar la que puede ser la más caótica y genial enumeración de la historia de la literatura, que pretende describir lo inefable:
“y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo” (Borges, El aleph).

Respecto a la filosofía, Borges me enseñó a saborearla como se saborea un buen poema. Esto no quiere decir nada raro, no implica que se haya de asumir el escepticismo borgesiano, y cruzar los brazos aquietado ante la inefable belleza, sino reconocer la belleza contenida en cada obra filosófica, apreciarla, y ver que quizás forma parte de la propia obra, que habla y constituye una parte del discurso racional. Por ejemplo, Walter Benjamin vio que el arte proclamaba secretos a voces, y que la razón, inconscientemente, razona en él. Capta de algún modo las verdades. Pero no olvido que mientras Borges no camina más allá de lo estético, Benjamin (y Adorno) bucea en sus verdades. Para el argentino, la ironía, expresión artística de la dialéctica, no es más que un triste juego, un triste juego retórico.

Como se ha escrito tanto sobre Borges (Savater, Eco, etc), yo sólo puedo limitarme a suscribir algunas de esas cosas desde mi experiencia personal de lector. Certificar que ríe y llora al mismo tiempo y que la pasión le invade el intelecto con mucha mayor fuerza de lo que parece, que es puro espíritu insuflado de carne; o que expresa y genera en el lector una extraña catarsis, por la que, ante la muerte, nada importa, y en este desinterés vital está la liberación, como proclamara Marco Aurelio en sus Meditaciones, o, anteriormente, el iluminado Buda.

Yo, a veces, en ciertos momentos, cuando ante un espejo todo me resulta inquietantemente extraño, o en la duermevela, sin saber por qué, siento que, en el fondo, tal vez Borges tuviera razón.
Un abrazo
relato El Aleph:
Borges en Wikipedia:
Para empezar con Borges:

2 comentarios:

eraser dijo...

Me ha encantado tu blog recien descubierto hoy...bienvenido a la blogocosa desde Sevilla

Marcos Santos Gómez dijo...

Gracias eraser. Mi intención es que poco a poco, con una frecuencia aceptable de publicación de post, se vaya continuando este proyecto entre lo divulgativo, lo educativo y lo reflexivo. Me gustaría recibir el máximo de comentarios posible que me vaya dando pistas acerca de cómo mejorarlo. Pero creo que el tono ya está básicamente definido. Te agradezco muchísimo los ánimos que me das y tu mensaje de bienvenida. Sí, éste es un mundo fascinante y lleno de posibilidades. Espero que sigamos en contacto. Un abrazo.