En el diario español El País escribe hoy Fernando Savater algo que refleja una opinión que llevo años queriendo leer. Se relaciona con algo que no sólo es actualidad en España, sino una tendencia más o menos universal que también tiene mucho que ver con la realidad educativa y universitaria latinoamericana. Savater sospecha, como buen filósofo, de las tendencias recientes en la universidad española a seguir los criterios que proceden del mundo empresarial, a la hora de elaborar planes de estudio y titulaciones. Por fin puede leerse una crítica al denominado proceso de Bolonia que pueda tomarse como contrapeso del cúmulo de alabanzas al mismo o mudos asentimientos que viene oyéndose desde hace años. Creo que es justo escuchar y dar su oportunidad a todas las voces. Por eso, me voy a limitar a citar algunas frases del artículo que me parecen dignísimas de ser tenidas en cuenta. En cualquier caso, haya debate, que de eso se trata.
Como primer dato apunta el filósofo al encierro permanente que en la facultad de Filosofía de
En este proceso las humanidades e incluso la ciencia básica corren el peligro de ser eliminadas según una cuestionable noción de lo que es provechoso. Corren también peligro la función educativa de la universidad, el magisterio motivador ejercido por los viejos maestros, o sea, las personas consagradas al lento proceso que abarca toda una vida, al proceso del saber y su maduración que presupone como aliado imprescindible el debate crítico e inconformista. Si el análisis de Savater no yerra, la universidad como se la había entendido hasta ahora toca su fin.
El agrio análisis del filósofo concluye diciendo que “Se perfila así un diseño universitario que reviste de moralina edificante los afanes pragmáticos a más corto plazo, según la ideología que aplican en todos los campos nuestros actuales gobernantes”. Y como colofón, apela al estoicismo en su vertiente más combativa, lo cual me ha llegado al alma. Un estoicismo que no asume sin crítica lo que ya se encuentra dado, sino que, implacablemente, revisa todo a la luz de la razón. Para los estoicos, recuerdo, es fundamental identificar a quién servimos, a qué modo de vida y a qué amo, para no ser meros esclavos que se creen libres.
En fin, sirvan estas brevísimas líneas para dar cabida a una voz que parece discrepar de ciertas cosas que un acaso miope pragmatismo podría estar mostrándonos como evidentes e indiscutibles. Esta voz crítica procede, como es sabido, de la filosofía y de la universidad.
Blog de alumnos/as contrarios al proceso de Bolonia
















1 comentarios:
¿Pero cuándo ha sido la universidad "refugio de humanistas"? Las carreras han estado SIEMPRE pensadas de acuerdo con los OFICIOS que la sociedad demandaba (médicos, abogados, profesores, periodistas, físicos...). Lo que es absurdo es decir que la universidad debe producir AHORA el mismo tipo de licenciados que se consideraban necesarios hace un siglo. En lo que nos tendremos que poner de acuerdo, digo yo, es en QUÉ licenciados estamos dispuestos a mantener con un sueldo cuando salgan de la universidad, y qué queremos que hagan mientras estén en ella.
http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/05/empanada-boloesa.html
http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/05/ms-sobre-bolonia-y-el-anti-bolonia.html
Saludos
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