Piden que demandemos medidas concretas, que nuestras reivindicaciones estén claras y sean factibles, a quienes nos manifestamos con la plataforma Democracia Real Ya (DRY). Creo que está claro y que ellos, prensa y políticos lo saben perfectamente. Se trata de defender lo logrado con tanto esfuerzo, que la reciente reforma laboral en España pone en peligro: el Estado de Bienestar, esa plasmación en la política económica de la vieja caritas estoica, cristiana, socialista, ilustrada, que antepone el hombre al dinero o las mercancías. Preguntarnos como si no supiéramos qué queremos son ganas de despistar y desprestigiar gratuitamente al movimiento.
Está claro por qué salimos el 15 de mayo a la calle; muy claro y expresado en términos bien factibles y concretos. Sencillamente nos oponemos al empobrecimiento de la mayoría para la acumulación en unas pocas empresas y grandes grupos financieros que, ellos lo saben bien, han generado la crisis. La crisis económica, y lo dice hasta Obama en EEUU, se ha ocasionado por una inflación de paquetes de inversión arriesgada que sin ser nada valioso acaban, por estrategias de compra-venta especulativa, inflando su precio. Pero cuando se quiere recuperar la liquidez, es decir, el dinero invertido y los beneficios, al final de la cadena, resulta que era un dinero fantasma, que no corresponde a nada real que lo avale. Con esta estrategia que obedece a un giro del capitalismo a partir de los ochenta, se puede ganar muchísimo dinero, pero un dinero que lo que hace es concentrarse, acumularse en unos pocos inversores. De algún modo, esto estalla, que es lo que al parecer ha ocurrido en España, y entonces los bancos, principales especuladores que usan nuestro dinero en estas arriesgadas operaciones, se endeudan, carecen de liquidez, de dinero real para afrontar gastos cada vez mayores. Por ejemplo, en una sucursal, decía Melé de Triodos Bank, donde él fue directivo en un banco anterior al suyo, les pedían aumentar los beneficios un 200% al año. Esta desmesura ha mermado incluso la salud de muchos trabajadores en las sucursales que masivamente están contrayendo enfermedades como depresión cada vez más a menudo. Es decir, se fuerza a producir beneficios (no productos reales, no se trata de una producción de bienes que todos podamos disfrutar y que genere empleo) a un volumen impresionante, a costa de estar invirtiendo, como digo, sin generar empleo y riqueza real a la sociedad. Es, pues, una economía que sólo sirve para multiplicar el dinero de inversores que juegan con los precios y tienen además modos de subirlos para seguir ganando (vivienda, alimentos, etc.).
Esta trama ha estallado y surgen agujeros y deudas. Son deudas trimillonarias. Lo que ha hecho Zapatero ha sido darles dinero. Un equivalente al 14% del PIB (lo que es una barbaridad) que podría financiar durante años, por ejemplo, la sanidad pública o las pensiones. Tanto dinero es, que la deuda del Estado ha aumentado exponencialmente (déficit fiscal). Y aquí los bancos han visto otro negocio: comprar deuda, con elevados intereses (prestar al Estado el dinero que previamente le había prestado el Estado pero exigiendo la devolución en un plazo determinado y con intereses). Para que este negocio funcione, según las reglas de la economía, un Estado no puede endeudarse al nivel que lo ha hecho, por ejemplo, Grecia. Esto es porque si el Estado deja de tener dinero, no puede pagar los susodichos intereses a los bancos. ¿Se entiende ahora por qué Zapatero ha emprendido una reforma laboral durísima que no crea, desde hace un año que empezó, puestos de trabajo sino que ha generado mayor paro y pobreza en la sociedad? El Estado no puede, tras haber regalado dinero a los bancos que después le han prestado con intereses, gastar mucho. De ahí que el dinero que le falta al Estado para pagar esos intereses tenga que sacarlo de reducir el salario a los funcionarios, aumentar la edad de jubilación, el copago sanitario, reducir ayudas sociales, reducir el paro, suprimir becas a estudiantes. Todo obedece a los dictados del mismo capital financiero que ha creado una crisis que incluso uno tiende a pensar que ha sido tal vez producto premeditado de una estrategia para ganar todavía más del modo que ahora estoy exponiendo.
Me asombra que esto lo vio venir en el año 1994 el prestigioso economista Jesús Albarracín, y todo el proceso y el diagnóstico está detalladamente explicado por José Luis Sampedro, Juan Torres, Diego Guerrero, Luis de Sebastián, Vicenç Navarro y muchos otros catedráticos de economía que enseñan o han enseñado en la universidad española. Sin embargo, estas perspectivas críticas no aparecen en el discurso de políticos, banqueros, periodistas ni autoridades universitarias empeñadas en la versión neoliberal en la educación que significa el Plan Bolonia. Hay una suerte de pacto de silencio que instaura el dominio de facto de un inapelable pensamiento único en política económica. Sólo existe un planteamiento que es el que casualmente viene bien para lo que acabo de explicar sobre el origen de la crisis y la reforma laboral de Zapatero. Se trata del mismo neoliberalismo que ideológica y estructuralmente impregna, como he dicho anteriormente, la universidad con la excusa del llamado Plan Bolonia y la calidad.
El precio del juego especulativo es, pues, que nuestros jóvenes, principalmente, van a vivir, si no se evita, vidas terribles, como esclavos de bancos, sin viviendas, hipotecados, amenazados de despido o desahucio constantemente, sin tiempo para ver y educar a sus hijos, sin pensiones, sin jubilación prácticamente, sin derecho a indemnización por paro, sin vacaciones pagadas (porque ya hay modos legales de contratar para eso), haciendo duras jornadas laborales, 600 euristas, en inhumana competitividad entre sí, sin poder acceder a másteres universitarios de prestigio por razones económicas, sin poder hacer proyectos de vida, sin poder realizarse, con el sindicalismo controlado y censurado, y un largo etcétera que viene a consistir en que van a carecer de los mínimos materiales para realizar lo que los derechos humanos y la Constitución defiende de palabra.
Encima, hacen una sentada y se les dice que hay que respetar el sistema de libertades y convivencia que ganamos con tanto esfuerzo en la Transición. Mi lectura es que, entonces, la Transición, como ya avisaban mentes sabias de entonces, venía a sancionar un sistema que sería capaz de despojarnos de todo, de nuestras vidas y de nuestro futuro, impidiéndo un juego democrático eficaz para hacernos oír (degeneración bipartidista, política de pactos y mítines demagógicos, circo electoral, etc.). O sea, que quienes nos despojan pueden apelar a leyes que los consideran señores a ellos, los despojadores, y que culpabilizan, kafkianamente, a las víctimas. Las víctimas, señores, si no se sientan en la Puerta del Sol no son escuchadas por nadie. Y Uds. lo saben.
Se hablaba de la generación NINI y por fin, nuestros chavales se mueven. Pero ahora, cuando se mueven, nos molestan. Porque hay que “respetar la convivencia” y recurrir a las mismas leyes trucadas que dan a los bancos el privilegio único en España y otros tres países, de dejarlos sin casa y encima con deudas millonarias. Esas leyes las han hecho políticos democráticos, elegidos, hijos de la Transición… unas leyes y ahora una reforma laboral hecha para el capital financiero, con poder de hundir un país en 24 horas, como decía el economista Luis de Sebastián. Son, por tanto, unas leyes de las que habría, racionalmente, que sospechar. Hay indicios para ello. Así que la ciudadanía, con lógica desconfianza de políticos y banqueros, recurre a lo que puede, y pacíficamente. Porque, a pesar de la manera de presentarlo TVE, han sido 500.000 personas bien organizadas y pacíficas, en ambiente de vida y de fiesta, que pedían justicia y defender a las personas antes que al dinero.
Pero también se nos reprocha a quienes simpatizamos con DRY que no somos concretos en nuestras exigencias. Que lo que hacemos es trasnochado romanticismo. ¡Pues no es cierto! ¡Es la sana reacción de mentes y corazones que aunque no lo parecía, estaban vivos! Se está llegando muy lejos con la reforma laboral de Zapatero, muy lejos, demasiado lejos, siempre al servicio, como he demostrado, del capital financiero. Por cierto, el economista Jesús Albarracín hablaba de estas típicas medidas anticrisis del neoliberalismo en un libro excelente que he tenido el gusto de leer recientemente, como típicas medidas neoliberales para salir de la crisis que no funcionan. Porque lo único que logran es proteger a los grandes capitales concentrados y seguir acumulando riqueza en quienes ya tenían mucho, a costa de empobrecer al pueblo. Lo que decimos los indignados está, por tanto, muy claro. Es que deje de hacerse políticas económicas de este tipo para encima decirnos, como si fuéramos tontos, que se hacen para crear empleo. Hay datos empíricos que maneja cualquier economista que desmienten esta relación. El discurso contra lo caro de mantener al Estado de Bienestar es demagógico y rotundamente falso. En los 50 y los 60, época dorada del Estado de Bienestar, se aplicaban políticas keynesianas de subir los salarios y de déficit público que no obstante coincidieron con un enorme aumento de los beneficios y la producción. No sé si esta economía de producción viene bien ahora, pero no crea empleo y no es la que fomentan los capitales financieros que están dictando la reforma a Zapatero. Habría al menos que debatir más, que apelar a argumentos distintos y proponer medidas más creativas que no sean las que ya han demostrado fallos en otros momentos (esto lo explica Albarracín con sumo detalle). En cualquier caso, habría que hacer todo lo posible antes de cargarse el futuro de generaciones enteras.
Y por cierto, medidas concretas sí hay. Digo algunas:
- Tasa Tobin para inversiones financieras.
- Salarios mínimos dignos que fomenten el consumo.
- No contratos basuras o formas de contratación que favorezcan abusos.
- Castigar duramente las cuentas en paraísos fiscales, como dice otro gran economista “heterodoxo”: Arcadi Oliveres.
- Legislar para evitar abusos a clientes como los de las compañías de telefonía y otros oligopolios.
- Derogar las leyes que prohíben la dación en pago y permiten los desahucios sin condonación de las deudas ante el impago de hipotecas (la ministra Elena Salgado se ha pronunciado varias veces a favor de que los bancos mantengan estos privilegios).
- Paralizar la aplicación del Plan Bolonia en las universidades hasta que haya dinero para poder hacerlo sin que suponga una carga económica y laboral en profesores y estudiantes.
- Darnos de baja de los sindicatos y partidos mayoritarios, los que pertenezcan a alguno.
- Bajar el IVA y aumentar los impuestos a quienes más tienen.
- Hacer boicots a los productos de las 42 empresas que se reúnen con Zapatero para dictarle los términos de la reforma laboral.
- Voto nulo con alguna palabra concreta escrita en la papeleta.
- Dejar de vender armas.
- No a la guerra de Libia, como a la de Irak.
- Derogar la ley SINDE
- Prohibir que haya imputados por corrupción en las listas electorales
Es decir, la principal reclamación está muy clara, como expresan los manifiestos de DRY: marcha atrás a la reforma laboral y mantener el Estado de Bienestar. Eso puede concretarse en medidas sobre todo de tipo económico que conocen bien los economistas a los que el gobierno no pregunta y que les podrían dar consejos. Quizás no se trata de hacer burradas o cambios radicales (aunque si por mí fuera…), pero sí se puede intentar una política económica un poco más redistributiva aunque fastidie a algunos lobbies. Hay que regular el mercado, también, en ciertos sectores, como medicinas y alimentación. Los mínimos deben estar asegurados y después dejar un mercado libre de compra-venta de bienes privados, pero también, vigilado por una instancia externa (Ver post aquí).
No sé el poder que el capital financiero puede tener para hundir el país y así chantajearnos. Posiblemente tienen mucho poder y por eso dictan la reforma a Zapatero. Pero quizás si llegan cosas como DRY, sepan ceder un poco, entiendan que la lucha social podría reactivarse como siempre, en los últimos 100 años, para frenar sus reformas. Se están pasando de la raya, y van a lograr movilizaciones masivas. Esta lucha masiva que viene dentro y fuera de España, a ejemplo de Islandia y Túnez, es una lucha pacífica, ya que aquí en España la gran violencia es la de haber dejado a 500.000 familias sin casa y con deudas de por vida o a 5.000.000 de parados y otros tantos empleos precarios, por decir una de tantas. Los violentos no somos nosotros y eso debemos demostrarlo. Porque ellos son los violentos. Su violencia mata y destruye vidas. Nosotros digamos, con la educación y la vergüenza que sí tenemos, que es preciso cambiar nuestro injusto sistema electoral; que no es admisible más corrupción; que no nos vendemos. Porque sabemos muy bien lo que queremos y lo tenemos muy claro.
4 comentarios:
Estoy de acuerdo con casi todos tus argumentos, pero lo cierto es que tenemos que jugar con las reglas democráticas que tenemos.Lo cierto es que no votar o votar nulo sólo despeja el camino a los creyentes o interesados partidarios de los dos grandes partidos y especialmente al más favorito al PP.
Muchas gracias por tomarte las molestias de ponérnoslo todo resumido y bien explicado por escrito.
Un abrazo.
GRacias¡¡¡gracias por decir en palabras lo que todos teníamos en pensamientos...ya hemos conseguido grandes cambios, estamos demostrando que en la diversidad y la pluralidad se encuentran intereses comunes por los que estamos dispuestos a luchar...gracias a todos los que nos arrancaron diciendo a voces lo que susurrábamos¡¡¡
exposición aplastante, si no escucahn hay que pensar en subir el volumen.
¿cuáles son esas 42 empresas que se reúnen con Zapatero para dictarle los términos de la reforma laboral? interesante saberlo para actuar.
mchs gracias
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