jueves 15 de diciembre de 2011

La tensión ilustrada

Lo que se llaman “movimientos” o “corrientes” filosóficas suelen ser estilos, modos o perspectivas en el mirar la realidad, un mirar que es, también, un cierto trato con la misma. Esto último (la filosofía como “trato”) nos conduce a una filosofía  no reducida a mero movimiento ideológico, a nivel de meramente ideas, sino que debe encarnarse en un ethos. Se trata de la filosofía como pensamiento, pero también como moral y comportamiento. Según esto, filosofar no estribaría tan solo en el momento racional del pensar escrupulosamente eidético (que apunta a esencias, que se mueve buscando ideas), sino también en una cierta actitud vital cuya adquisición siempre por hacer es la educación.Esta concepción global de la filosofía como saber teorético y práxico simultáneamente e inserto en la materialidad del mundo (o sea, como educación) es la que se desarrolló en la Antigüedad en las escuelas helenísticas que tratan, de hecho, de desmarcarse de la hybris dualista tanto en la pedagogía como en el pensamiento. Estas escuelas, en especial la estoica, implican una respuesta de índole materialista al platonismo. Es lo que supo captar perfectamente el último Foucault que hemos ido comentando en recientes posts en este blog. En la lectura que hace Foucault del Estoicismo se expresa una visión del filosofar como razón y ethos, o de acaso una razón (logos) que es, también, ethos que busca. Hay en esto un meritorio intento de dar cuerpo o carne a lo que en la perspectiva platónica se había escindido peligrosamente de la realidad.

El filósofo se posiciona, su filosofar se posiciona, como un dar o no dar la espalda al mundo. Todo gira en torno a si aceptamos o no el platonismo. Lo que Foucault apreció en Séneca y en el estoicismo fue justamente la voluntad de emprender un filosofar mundano, de ejercitar un logos plenamente inmanente que asumiría la contingencia de aquello que llamamos verdad. Este proceso filosófico, además, es educativo, porque lo que se pretende, en última instancia, según Foucault, es la construcción a lo largo del mismo de un sujeto que se acoplaría a la contingente verdad a la que elige acoplarse del modo en que un nietzscheano artista pinta la realidad. Pintando la verdad se pintaría a sí mismo. Pinta su verdad desde su verdad. El pensar se situaría como un re-dibujar la estructura desde el límite, desde los márgenes de la misma, en los claroscuros, en la región gris, y, por tanto, estando dentro de la estructura y, hasta cierto punto, fuera de ella. Así, si asumimos esta forma de filosofar, el movimiento del pensar implicaría un cambio en la materia que piensa que a su vez transformaría a la verdad que persigue. Habría una re-definición de la verdad y del sujeto constantemente. Habría una “verdad” que produciría una reconstrucción del sujeto que al cambiar también haría que la “verdad” cambiase.

Sería un buen tema de indagación doxográfica explicitar el modo en que esta misma tensión aparece en el pensamiento de Ellacuría. En Ellacuría, a partir de los contenidos de lo que él denominó “realidad histórica” emergen horizontes que actúan de hecho como una suerte de móviles trascendentales que la realidad se puede poner a sí misma en pos de lo bueno, en un cambio constante de la realidad. Lo bueno que rige a la transformación social (la verdad moral) sería tan fluido como la realidad de la que emerge. En realidad, ya no estaríamos tanto ante un pensamiento trascendentalista o formalista en un sentido duro, sino ante un moverse la historia en función de horizontes que a su vez se juegan en los contenidos de la misma. De lo cualitativo emergen sus propias posibilidades y sus propios límites. Los horizontes serían direcciones que dentro de lo cualitativo determinarían el movimiento y la mirada. Esto siempre ocurre, pero cuando se dan imágenes del mundo (ideologías) que sugieren una congelación de este dinamismo y que bloquean el hallazgo de posibilidades que cimenten nuevos horizontes, estaríamos en el universo totalitario de la ideología entendida al modo marxista. La ideología sería lo que tapa los horizontes y nivela. Aquí se daría el logos como palabrería, retórica, falsa palabra.

Como vimos, Foucault denunció la falsa parrhesía. La falsedad de la falsa parrhesía arraigaría en la escisión de la palabra respecto al ethos de quien la profiere. En el caso de la falsa palabra estaría escindida de la conducta porque el objetivo de la palabra sería la seducción y adulación de las masas, y no la propia transformación. El aval de la palabra y de su éxito sería la inercial asunción de la misma por parte de una multitud que aclama sólo a aquello que quiere oír. Lo falso sería la no implicación del sujeto en lo que afirma con la palabra, su renuncia a encarnar peligrosa y valientemente lo que dice contra corriente. Foucault parece entender, cuando asume al final de su vida una vertiente positiva en su filosofía, que hay un modo específicamente filosófico de logos y de verdad, como aquéllos que se encarnan en un ethos, como los que se dan encarnados en el sujeto que actúa.

Podemos preguntar si subyace a esta perspectiva foucaultiana una denuncia moral. Creo que tal vez se dé en Foucault algo que no verbaliza, una cierta incoherencia parecida a la que denuncia, que sería la tensión de un situarse extrínseco, en la periferia desde la cual se juzga sobre la bondad o maldad de un estilo de vida. Puede haber una moral implícita en el Foucault que denuncia la falsa parrhesía. Este juzgar sobre lo bueno o lo malo en relación con la palabra que debe encarnarse, es, aunque le pese a Foucault, ya una Ilustración de hecho. Foucault no define un contenido del discurso veraz (parrhesiástico) ni desarrolla una ética material, está claro, pero sí parece asumir un cierto principio rector por el cual antepone la coherencia ética a la incoherencia ética de la falsa parrhesía. Parece preferir y optar por una filosofía estoica y no platónica, por decir esto de otro modo. Hace una elección y juzga. Así, según él el pensamiento habría de situarse en la tensión entre lo céntrico (su estoico carácter de estar centrado en el mundo) y lo ex – céntrico (su no menos estoico carácter de imposible fuga, de impugnación y salida ficticia del mundo).

Lo que no atreve a realizar Foucault, sí es asumido conscientemente por la Ilustración revisada de un Theodor W. Adorno, que justamente por basarse en lo negativo, que no afirma superaciones ni síntesis, se expresa con un hermoso pero difícil lenguaje de antítesis (Adorno) o aboga por permanecer como sujeto crítico en la inmanencia de la obra de arte escindida de la realidad objetual (vanguardias artísticas, música de Schönberg). Adorno defendió al arte como lugar donde la razón impugnadora ha debido retirarse, una huida a la autonomía de lo estético, un exilio en lo bello, que justo por ser exilio, en la medida en que la razón se escinde de la sociedad en la obra de arte obligada por la sociedad escindida que lleva en sus venas, se vincula con el mundo de un modo negativo y utópico. Lo más afirmativo que hallaremos en Adorno será esa metáfora de la utopía como “color imborrable”, es decir, como material inmaterialidad. Esto no supone en ningún caso irracionalismo o renuncia a la Ilustración, contra lo que una lectura superficial de Adorno pueda creer. Hay un horizonte utópico que, sin embargo, no se define jamás, por lo que siendo a la vez nunca es. Dentro de la propia inmanencia de la obra de arte, es el modo en que Adorno sitúa a la razón crítica simultáneamente dentro y fuera del mundo, en su centricidad y ex – centricidad. Justo es esta apuesta racional la que lo diferencia de un Foucault que cediendo a un pathos disolvente ha llevado la antítesis al extremo de todos los escepticismos y a la aporía donde terminan todos ellos, como contradicción performativa. En Foucault esto se da como la inconsecuencia de pretender ser crítico y negativo pero sin el instrumento necesario para ello. Adorno logra, frente a esto, ser negativo y disolvente, pero manteniendo un débil punto de apoyo para ser capaz de moralizar y de emprender una lucha política. El pensamiento revolucionario es el de una Ilustración revisada pero que acuda a lo cualitativo sin ceder a nuevos tipos de formalismo como hicieron los sucesores de Adorno en la escuela de Frankfurt. En cualquier caso, y sin entrar ahora en la discusión entre las distintas generaciones de esta genial escuela de pensadores, digamos que no se puede ser crítico con la Ilustración sin ser ilustrado.
   

2 comentarios:

Jake dijo...

¿Qué va a pasar con la educación de nuestros hijos?

La Constitución Española solo garantiza el derecho a "la educación básica" y regula la "libertad de enseñanza", COMO LIBERTAD NO DE LOS MAESTROS, sino de los centros y su apertura. Se van a agarrar al diseño constitucional como clavo ardiendo. La educación básica es la obligatoria, esto es: hasta los 16. De ahí para arriba: bachillerato de tres años. 16-17, 17-18,18-19. El de 18-19 va a ser un auténtico preuniversitario de veras. En todo esto se piensa el co-pago como última instancia. Para que sea un "educación de calidad" se necesita: 1)menos alumnos o 2) más profesores. Como más profesores es caro, se irá a menos alumnos seleccionándolos por 1) capacidad de trabajo intelectual y 2) capacidad económica de los padres.No creáis que porque suba el bachillerato en un año va a subir "la enseñanza obligatoria" sino el "obligatorio pagar". Su intención es que los estudiantes espabilen. Porque, sí se les va a dar calidad "a menos" (mejora lacalidad), que serán mejores (excelencia).Y si quieren pasar a las Universidades mejores (De élite -no olvidéis lo de la Universidad de élite, que también lo dijo Rajoy)van a tener que trabajar de veras (esfuerzo). Se soluciona, por añadidura, el problema de la Universidad sobredimensionada y masificada, que está totalmente perdida con el plan Bolonia. Llegarán menos alumnos a la Universidad, pero mejores, con capacidad de trabajo y con nivel alto. España, así, tendrá una país educado a nivel bajo, con especialidades profesionales a nivel medio, y una élite intelectual de universitarios, que a su vez se dividirán segúnla universidad que hayan estudiado. Y se soluciona el problema de adaptación de la Universidad a las últimas reformas del "Plan Bolonia".

Es lo que necesitan las empresas, y así se hará. Por supuesto: el criterio fundamental para la selección de maestros y profesores tanto enla pública como en la concertada va a ser que hablen idiomas. La Educación pública como privada se gestionará como una empresa: para la re-estructuración del sistema educativo se hará con directivos expertos en re-estructuraciones. Se modificarán los sistemas de selección de maestros y educadores. Habrá una modificación del sistema de Recursos Humanos. Pues el objetivo es constituir una sociedad competitiva para un mundo capitalista, bancarizado y de libre mercado. No os olvidéis de
esto último: porque es la base ideológica que va a fundamentar el sistema educativo, habiéndose desmoronado lasocialdemocracia en Europa.

Jake dijo...

Así quieres la sociedad, así quieres la educación. Leyendo entre
líneas, las medidas educativas de Rajoy en el debate de investidura:
Espero no equivocarme.
¿Qué significa ampliar el Bachillerato a 3 años?
¿Qué significa la Universidad de Élite?
- La educación obligatoria básica (hasta los 16) será la única

financiada por el estado al 100%. No habrá problema de abandono escolar, quien no pase a la siguiente fase, simplemente es que ha finalizado su enseñanza obligatoria. Estos que se queden aquí será el último eslabón de la sociedad. Será la mano de obra barata. Se les llamarán “manos”, el "núcleo operativo de las organizaciones empresariales" que necesitan mano de obra no especializada y servicios no especializados: camareros y personal de servicios tendrán Formación Profesional en el trabajo). La gestión educativa será privada en su mayor parte, salvo donde no pueda ser así. Y éstos centros harán la selección de su personal y su gestión: despidos y traslados. La mayor parte de las familias matricularan a sus hijos en colegios de educación concertada, pues el bachillerato quedará en el mismo centro: colegios rurales, colegios de educación especial y colegios de barrios marginalesserá el lugar de la educación pública en base a las ideas de Adam Smith. La racionalidad del liberalismo: servicios públicos donde no legue la iniciativa privada.

- La formación profesional (16-18) será de co-pago, y tendrán que haber superado el corte en la enseñanza obligatoria según los baremos que se establezca. Cuando un padre vea lo que le cuesta la universidad verá que esa es única educación que podrá dar a su hijo (2º Eslabón por la cola del sistema social. Serán la mano de obra especializada. Se les llamará “especialistas”).

- Bachillerato: Solo los colegios concertados podrán organizar los tres años de bachillerato, por la ayuda pública, más los beneficios fiscales de la iglesia, de un modo fehaciente en el primer momento. El bachillerato público (16-19) será de copago. El tercer año de bachillerato (19) será de criba: la prueba de madurez, donde se seleccionarán los alumnos para la “universidad de élite” de la que hablaRajoy y el resto de universidades, que tendrán diferente categoría dependiendo de los alumnos que reciban en la criba. Habrá universidades de élite y universidades de segunda: los alumnos competirán por las mejores y las mejores competirán por los mejores. La Universidad será deco-pago, o de pago. Todas las carreras universitarias constarán de cuatro cursos (3 y 4 eslabón de la sociedad los del 4 eslabón serán los directivos altos y los que dirijan los partidos políticos. Los 3 serán emprendedores y mandos medios)

- Habrá un grupo de la sociedad que se niegue a que el sistema sea tal cual es, y se negaran a que el mundo así definido en eslabones o “clases” culturales: Para ellos se piensa en el aumento del número de “los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.”

Hay que estar que ojo avizor, porque yo he vivido en Madrid muchísimos años y sé qué es lo que está haciendo allí Esperanza Aguirre. No tengo tan claro lo del copago, pero puede ser el final de la reforma, se dejará todo preparado para que instituir el copago sea un trámite burocrático sencillo. Dependerá de los problemas financieros y de los problemas en la Universidad y las dificultades para instalar el Plan Bolonia, y los recursos económicos. Pero no te quepa duda de que la educación pueda ser un negocio, y hay empresas que están viendo la posibilidad de hacer negocio y con sus ideales en ellas: resuelven un problema de un tiro, el ideológico, y se les abre la posibilidad de negocio. Ojo avizor, repito, estos se las saben todas: llevan ya tres siglos de experiencia capitalista y han aprendido a manejar el descontento, creando escalones intermedios en la sociedad remunerado diferentemente, para que cada cual conserve lo suyo y no pie: desactivando así “la calle”.