domingo, 20 de mayo de 2012

La Persona en Zubiri. Esbozo para una acción política.


Se requiere precisar qué sea la “persona” según Zubiri para entender cómo puede darse una transformación, acaso revolucionaria, en la historia e incluso a qué bienes dentro de las posibilidades dadas se debe aspirar. Una concepción utópica de la política reposaría, en última instancia, en esa realidad que Zubiri llama “persona”. Para comprender a la persona, además del escrito de Ellacuría que mencionamos en el post anterior, tenemos un breve texto mucho más sintético de este mismo filósofo: “La antropología filosófica de Xavier Zubiri”, publicado en Escritos Filosóficos II. La exposición trata de mostrar la perspectiva zubiriana, harto compleja, que viene a comprender la persona como una suerte de máxima dimensión de realidad dada en el hombre, a la que se ha llegado por evolución natural y procesos psicofísicos, que dota de matices cualitativamente nuevos a las dimensiones más básicas o primarias. Es decir, la biología del hombre se ha re-producido (sin finalismos teleológicos exteriores) hasta llegar a ser personeidad, bajo cuya luz la propia biología y los fenómenos de la animalidad, suceden de un modo cualitativamente distinto.

La personeidad imprime un  carácter peculiar a todo lo humano. Dicho carácter estriba en el trato con la realidad como realidad, en cuanto realidad. Recordemos que como señalamos anteriormente, para Zubiri, el hombre es animal de realidades. Esto tiene una base material pues en ningún momento se está hablando de “alma” en un sentido espiritualista o idealista, sino que nos encontramos en estructuras de notas que van componiendo distintas y superiores, o más complejas, dimensiones de realidad. El hombre es capaz de cuasi-crear realidad, no desde  el vacío (pues esto sólo sería posible para Dios), sino a partir de lo que resta del pasado, que son las posibilidades alrededor de las cuales el hombre opta. El pasado es real, por tanto, en cuanto posibilidad, aunque haya perdido su plena realidad, como bien señala Zubiri en Naturaleza, historia, Dios.

La dimensión personal de la realidad es la historia, entendida como trascendental, como horizonte de posibilidades. Todos estamos inmersos en un horizonte histórico sin el cual no podríamos mirar. Es desde ahí que re-hacemos la realidad que somos en un sentido más libre que el aducido por el reduccionismo sociologicista de la sociología del XIX (Comte), víctima de un pathos “naturalista” según Ellacuría desde el cual entiende la sociedad y la historia. Así, frente a Hegel o a Comte, Zubiri no ve tendencias, fuerzas o corrientes en las historia, como un poder al que se sometiera lo individual, sino que existe un margen de libre elección condicionada, que sería lo histórico. La historia concreta puede incidir en la sociedad, de manera que haya, por ejemplo, sociedades estructuradas de un modo despersonalizador o de un modo personalizador. La clave estará siempre en la asunción de la realidad como realidad por parte de los hombres. Además, la crítica a Hegel que Ellacuría señala en el planteamiento de Zubiri se ha asemejado, como alguna publicación reciente indica, con planteamientos de Adorno y la Teoría Crítica, habiendo paralelismos interesantes también con Marcuse y con Bloch. Este ir a lo concreto, donde se encuentra la clave de lo que está pasando, es propio de estas filosofías tanto de inspiración zubiriana como marxista (ambas fuentes se hallan presentes en Ellacuría). En el objeto concreto, en el “hecho” histórico, en el individuo y en su psique, estaría operando y viviendo el todo cuya patología o irracionalidad se denuncia. Este pensamiento posthegeliano rectifica el exceso de lo máximo del que adolece en parte la dialéctica hegeliana, su olvido a pesar del intento de integrarlo, de la parte que es, precisamente por estar integrada, fagocitada por el todo.

En el caso de Zubiri, para entender cómo opera la corrección a las mistificaciones o reduccionismos de todo tipo, cómo acude a lo concreto y a la presencia de lo básico en lo secundario, pero al tiempo que el todo reconfigura a la parte, hay que entender su teoría de la esencia. “La esencia, en su sentido primario, la esencia constitutiva, es radical unidad estructural. La realidad es sistema de notas, pero de modo que el sistematismo es anterior a las notas componentes” (p. 524). Lo que Zubiri entiende por nota no es en absoluto un átomo con sentido en sí mismo, sino algo en todo momento relacional, cuyo valor y existencia depende del lugar que ocupa en una estructura y el modo de relación con las demás notas, su distancia ante ellas. Por eso, lo básico no son las notas, sino la unidad coherencial de las mismas que compone la esencia. El todo es más que la suma de las partes y las partes no son nada sin el todo.

Por ejemplo, la animalidad en el hombre determina su encuentro con la realidad como realidad, que hace dicho encuentro animalmente. Pero esto, a su vez, obliga a que su animalidad sea cualitativamente distinta, teñida de realidad, de manera que incluso cuando ejercemos las funciones más animales somos personas. Incluso renunciando a ser personas seguimos siendo personas. Recordemos que la persona es la dimensión histórica, la historicidad, del hombre, en la que se da la cuasi-creación de realidad en que consiste la historia. La gran diferencia frente a los demás animales sería que en la persona se da una consciencia de sí misma, de lo suyo, de lo que es ella de suyo. La “suidad” en el hombre no es el mero carácter de su realidad como suya, sino la constitución del hombre como realidad a partir de su carácter de realidad, de lo que es.

Esto significa una trascendentalidad del hombre por la que todo, desde que existe el hombre, es teñido de humanidad, en la medida en que todo es el material con el que se reconstituye y cuasi-crea realidad. “Esta realidad, constitutivamente autoposeída, en la que culmina el proceso evolutivo hacia una mayor independencia y control, hacia una superior sustantividad e individualidad, es lo que define primariamente a la persona. Mi realidad sustantiva es un sistema psico-orgánico que, en función trascendental, constituye una forma de realidad, según la cual la realidad del sistema en ‘su’ realidad;” (p. 527). Lo personal es un nuevo ámbito de la realidad en el que puede crearse más realidad manejándose la realidad como realidad. La persona es realidad en forma de suidad, en forma de autoposesión.

Persona, pues, es mucho más que “sujeto” (lo que se define en su relación distanciada con objetos) o Yo psíquico (personalidad). La persona o lo personal es el juego en el que se juega lo humano, lo propiamente humano, un juego que es realidad.

Pero además, la persona mantiene algo que es propio de todas las cosas, de la materia y de la realidad: la respectividad. Hemos señalado que como relacionalidad, esto se da desde la materia física atómica (Zubiri conocía a fondo la física de principios del siglo XX, lo que determina muchos de sus planteamientos en Naturaleza, historia, Dios y Sobre la esencia). Esta respectividad de lo real en cuanto real es lo que Zubiri llama “mundo”. Estar en el mundo es lo que Zubiri llama “ser”. Así, Zubiri, influenciado por las ciencias, dota de un carácter material y respectivo, real, al mundo y al encuentro con el ser como algo dado a partir de una previa realidad. Apuesta por un humanismo (como vuelta a la antropología) que el alemán había abandonado en el que la centralidad parece ser de nuevo para el hombre, frente a un vago concepto de ser que el vasco supedita, frente a Heidegger, a la realidad. Todo esto me hace sospechar que en Zubiri hay un estilo o modo de filosofar muy similar al de Heidegger, a pesar de algunas diferencias que habría que ir señalando. El peso que en Heidegger tiene el lenguaje, como casa del ser, es el que tiene la realidad en Zubiri, como algo previo al lenguaje, como algo en lo que el lenguaje se ha constituido a partir de las distintas dimensiones de lo real, en la dimensión más “humana” o personal.


2 comentarios:

José Antonio Arnedo dijo...

Enhorabuena por su entrada, me ha resultado muy interesante.

Le invito a entrar en el blog siguiente, espero que también le resulte interesante.

Un saludo,

Jose.

Zubiri, Cinco Lecciones de Filosofía.

José Antonio Arnedo dijo...

Enhorabuena por su entrada, me ha resultado muy interesante.

Le invito a entrar en el blog siguiente, espero que también le resulte interesante.

Un saludo,

Jose.

Zubiri, Cinco Lecciones de Filosofía.