jueves, 23 de agosto de 2007

El hundimiento





El nazismo ha sido estudiado profusamente desde que llevara a Alemania y Europa a la ruina en los años 40. Los filósofos y escritores que se han ocupado de interpretar el fenómeno e indagar en sus causas abundan. Por citar algunos, recordemos Th. W. Adorno, Hannah Arendt, Erich Fromm, Max Horkheimer, Karl Jaspers, Albert Camus, Wilhelm Reich. Se han publicado numerosas biografías e historias relacionadas con aquel triste periodo, siendo también notable, por su enorme interés, la literatura producida por quienes pasaron por los terribles lager, o campos de exterminio, como Primo Levi, Jean Amery o Paul Celan. Existe también abundante documentación en la Red, fragmentos de las filmaciones hechas por las tropas aliadas cuando liberaban los campos, y que pueden verse en http://www.youtube.com/.

Pero en los últimos años se ha rodado la primera película alemana, candidata a un premio de la Academia, que trata directamente tan turbio asunto. Se trata de El hundimiento, la cual narra los últimos quince días, aproximadamente, de Hitler y el último gobierno nazi pasados en el bunker de Berlín. Parece que el guión sigue fielmente las memorias y relatos fidedignos de algunos testigos importantes. En este sentido, tiene un papel fundamental la figura de una joven secretaria que sirvió a Hitler, junto con Eva Braum, en los últimos años del nazismo. Supongo que no será difícil imaginar para el lector de estas líneas que no la haya visto todavía, el clima de intenso dramatismo, terrible, de aquello que se ve y se narra. Yo la he visto dos veces, impresionado.

De lo que cuenta, para las clases de filosofía o simplemente para educadores en general son aprovechables varias cosas que se hacen patente a lo largo del desarrollo del filme. Enumero tan solo algunas:


1) Lo más evidente: el afán de muerte y destrucción que envolvió a toda la ideología nazi. Dice Hitler en un momento dado: “podemos hundirnos, pero nos llevaremos un mundo con nosotros”.

2) Las justificaciones de la secretaria ya anciana, la persona real, que aparece hablando al comienzo y al final. Tras los consabidos “no creía en eso realmente”, “era lo normal, todo el mundo lo hacía” o, aun más inverosímil: “no sabíamos nada de lo que estaba ocurriendo”, reconoce que hubo quien luchó y se opuso, mostrando que nada, absolutamente nada, es excusa.

3) Una antropología pseudonietzscheana que en un momento de exaltación explica el propio Hitler: la compasión es de los débiles, el fuerte crece sin necesidad de nadie, la prosperidad de un individuo (o un pueblo) requiere la destrucción de otros. Si el mundo no adquiere el propio “color”, no merece ser vivido (hasta llegar al extremo del asesinato de los propios hijos por parte de la esposa de Goebbels, hecho real y en absoluto exagerado por la película, según parece).

En síntesis, presenta muy bien elementos típicos del fanatismo. Y surge la inquietante pregunta acerca de por qué se llegó a ese nivel de degradación y decadencia de un continente (en casi todas partes en la Europa ocupada se colaboró activamente con el holocausto) considerado culto y civilizado (sic). A esto responde, hasta cierto punto, la Primera Escuela de Francfort, Walter Benjamin… Franz Kafka nos puso sobre aviso… La Ilustración que nació ya viciada, con el germen maldito de lo que habría de explotar en el siglo XX.

En clase se puede plantear la durísima cuestión de si aquello realmente acabó… ¿Existen aún posibilidades de nuevas formas de nazismo? ¿Qué elementos existentes en nuestras sociedades y formas de vida pueden propiciar de nuevo la caída en el abismo? Muchos de los autores que comencé citando arriba relacionaron la sociedad de consumo, individualista y competitiva, con elementos autoritarios y fascistas. Pero a mí me gusta destacar, para las clases, un elemento señalado por Hannah Arendt en su estudio sobre la banalidad del mal, tras el juicio al ingeniero del holocausto, Adolf Eichmann. De éste dijo que fue su negativa a cuestionarse los valores de su sociedad y la absoluta carencia de espíritu crítico lo que lo convirtió en un monstruo corriente. El obedecer sin pensar, que ya señalara Kant como propio de la minoría de edad, en su conocido opúsculo sobre la Ilustración.

En cualquier caso, considero que el nazismo es un evento digno de estudiarse con suma atención, desde el espíritu de que lo que se olvida puede repetirse en la historia. Y sobre el concepto de historia, por cierto, qué mejor orientación que las Tesis sobre el concepto de historia de Benjamin. Muy aconsejables.



Consultar: Mate, Reyes, Medianoche en la historia. Comentarios a las tesis de Walter Benjamin “Sobre el concepto de historia”, Trotta, Madrid, 2006.

Se trata de una excelente obra recientemente publicada sobre las tesis de Benjamin, con el texto de las mismas en alemán, francés y versión en castellano. Además, la editorial Abada está editando la obra completa del sugerente filósofo alemán, auténtica primicia en español, de la que ya ha lanzado a la venta dos tomos.

Las tesis, de difícil interpretación, pueden encontrarse también on line en los siguientes enlaces, entre otros:




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