jueves, 6 de marzo de 2008

Filosofía como forma de vida


Según Ellacuría el filósofo Sócrates representa el auténtico filósofo político que ejercita un pensamiento inextricablemente ligado a la praxis, es decir, no realiza un saber político teórico, sino que al pensar da un paso para una acción política justa. Desde su perspectiva se busca el saber para hacerse a uno mismo y a la ciudad. No se trata tanto de saber cómo son las cosas sino de que las cosas lleguen a ser según una recta humanización. Tanto es así que Sócrates no quiso cargos políticos ni dinero en ningún momento, ya que lo que le movía era sólo el estricto afán de justicia y verdad. Del poder sólo le interesaba que se ejercitara bien. Pero esta actitud socrática es, evidentemente, política, en el buen sentido de la palabra. La teoría, en él, se convierte en fuerza política ya que contribuye a despertar conciencias de manera tan peligrosa que como es sabido acabó costándole la vida. Ellacuría, que en este sentido fue como Sócrates, vio en él el modelo de una filosofía que llega a constituirse como vida filosófica. La filosofía, vista de este modo, es una forma de vida entregada a la re-creación y transformación de la realidad. La radicalidad del ateniense fue tal que se olvidó de sí mismo y de los suyos para dedicarse a perseguir el bien de los demás, cosa que testimonia, además de su muerte, su pobreza, según afirma Ellacuría.

Desde luego Sócrates es una figura controvertida, comentada e interpretada de diversas maneras. Como otras figuras semejantes en la humanidad ha despertado recelos o adhesiones entusiásticas. Se puede decir y se ha dicho mucho de él. Pero independientemente de ciertas consecuencias de su concepto de virtud, el dualismo griego y cierto elitismo presente sobre todo en Platón, Sócrates es un buen ejemplo de cómo la filosofía no es necesariamente una contemplación cerrada en sí misma, sino que deviene en una acción política. El teorizar siempre tiene consecuencias prácticas. Sócrates lo sabía, y se propuso que la búsqueda de la verdad y el conocimiento propio de la filosofía tal como él la concebía, no degeneraran en la inacción, el conformismo de algunos sofistas o la incoherencia entre teoría y práctica. Conectó conscientemente ambos ámbitos y desarrolló un pensamiento capaz de transformar la realidad haciéndola más humana y justa, porque era un pensamiento hecho para ella y desde ella.

Sobre el pensamiento filosófico de Ignacio Ellacuría, se puede consultar el libro de Héctor Samour, Voluntad de liberación. La filosofía de Ignacio Ellacuría, Granada, Comares, 2003.

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