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Mostrando entradas de abril, 2008

Cuestiones prácticas

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En la historia del pensamiento occidental y de los movimientos intelectuales y artísticos, ha sido una constante la vocación pedagógica, es decir, la voluntad de reformar (o revolucionar) las sociedades mediante el potente instrumento de la educación de las jóvenes generaciones. El grado en que una educación, a menudo elitista, haya podido aspirar razonablemente y sin contradicciones a este objetivo ha sido discutido y cuestionado. Las visiones más cercanas al materialismo marxista han visto en ocasiones con mal ojo los excesos culturalistas que, procurando una transformación sin contar con el sustrato de la economía, no constituyen sino impotentes visiones burguesas e idealistas, meras pretensiones. Pero el propio marxismo y otros materialismos que corrigen sus excesos, como la filosofía de la realidad histórica de Ellacuría, que en gran medida debe sus planteamientos a una lectura e interpretación de la filosofía de Zubiri, han suavizado el férreo determinismo de cierto marxismo. La…

Lo irónico de la risa

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El desdoblamiento de lo humano en lo cómico y lo trágico tiene una de sus cimas en Quevedo. Quevedo burlón y dramático, epicúreo y estoico, violenta el lenguaje y lo exprime; en palabras de Dámaso Alonso “Quevedo prensa pensamiento hirviente”. Él sintió lo cerca que está la risa del llanto, que lo chocarrero precisa de lo serio, y pudo creerse la épica y la tragedia (tan cercanas), como Cervantes, pero también reírse de ellas. Yo he terminado en estos días de leer algunas tragedias de Sófocles y, harto de tanto divino improperio, la comedia El soldado fanfarrón, de Plauto. Contra todos los pronósticos, parece que me ha hecho mejor efecto la comedia del romano, por lo que me he decantado finalmente por sumergirme en el Satiricón, que por lo que llevo leído (releído en realidad, ya que lo leí hace mucho, mucho tiempo) es una verdadera gozada. Recuerdo también las célebres discusiones sobre la risa en El nombre de la rosa, acaso un eco de las que realmente se produjeron en la Antigüedad …

Un rumor de bajeles negros que buscan por el mar una isla querida

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Seguramente quien descifre el misterio de la épica lo sepa todo sobre los hombres. Leyendo la Odisea se adivina que en el origen estuvo un dolor remotísimo que Adorno juzgó doloroso desgarro. Se deja entrever cómo algo sucedió, cómo hubo una cierta pérdida con mucho llanto. Por cierto, llama la atención, contra nuestro pudor un tanto hipócrita, lo entremezclado que andaba en tiempos de Ulises el valor guerrero con el llanto. Un héroe como el aqueo de Ítaca se limitaba básicamente a dos acciones: luchar y llorar. En la épica, por debajo del argumento y las proezas, se habla, creo, de la misma tensión que más adelante explotara la tragedia. En la Odisea, la tensión se bifurca en una suerte de ininterrumpido laberinto: lo que uno verdaderamente es y lo que aparenta; el deseo de evitar un dolor al que se atribuye, sin embargo, el papel de inspirador para que los hombres puedan cantar hermosas historias; la nostalgia del hogar y el afán de explorar nuevos rincones; el frenesí de la vida y…

Una utopía en la campiña

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Controvertida y utópica, admirada y fuertemente criticada, perdura la escuela Summerhill con sus más de ochenta años, que fundara el escocés A. S. Neill. Como es sabido se ha convertido en paradigma de la denominada pedagogía no directiva y actualmente es dirigida por Zoe, la hija del conocido pedagogo. En la campiña inglesa, en un paraje bucólico, se alzan varios edificios donde unos setenta niños y niñas viven y aprenden. Las peculiaridades de la escuela son bien conocidas: no hay exámenes, ni calificaciones, ni obligación de asistir a clase, se rige por un autogobierno asambleario… En ella se forma, básicamente, a las personas con el firme objetivo de procurar su felicidad presente y futura, en la medida de lo posible. Para ello el esfuerzo se concentra en las actividades creativas, la convivencia, el mutuo respeto. Neill creía que la libertad y el amor, es decir, los entornos que los promueven, nos curan de esa enfermedad llamada civilización. La pedagogía que rige Summerhill proc…

Ni adoctrinamiento ni pensamiento único.

¿Quieren reducir a la marginalidad, como ocurre en EEUU, la filosofía, excluyéndola prácticamente de la enseñanza? ¿Por qué?... Sospecha y acertarás.

http://www.rafaelrobles.com/?p=588


La calma en medio del temporal

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El elemento de resignación del Estoicismo no debe hacernos olvidar la tensión que le es propia a esta escuela helenística, dada en la medida en que al mismo tiempo el estoico manifiesta una peculiar combatividad y un fuerte rechazo crítico a los valores usuales de la sociedad. El estoico adopta la tenacidad moral de un Sócrates que no cede ante la injusticia y se resiste a aceptar que ésta tenga la última palabra. Séneca, Epicteto no se resignan a convertirse en elementos activos en una sociedad que juzgan profundamente contraria a la dignidad humana. Su rechazo del poder, la riqueza, la dependencia de bienes externos, la opinión ajena, la rivalidad, la envidia, la búsqueda de aprobación, la fama y todo lo que en un sentido u otro nos esclaviza, según ellos, los convierte en figuras rebeldes. Su firmeza en la persecución de la justicia les conduce a menudo a una confrontación más directa de lo que se ha dicho con el poder, como creo ver en el último Séneca. El poder, en cuanto que es …

Utopía y horizonte.

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Hay un término que suelo emplear en mis clases, especialmente referido a la pedagogía de Paulo Freire: “horizontalidad”. De ello he escrito a menudo en algunas publicaciones, y encuentro siempre difícil explicar algo que alude a una realidad que aunque podemos anticipar y ya va existiendo, no está aquí plenamente. Me refiero, claro está, a un elemento utópico, propio de una visión utópica. De un modo u otro, en efecto, numerosas anticipaciones utópicas y algunos de los autores más política y humanamente imaginativos, han hablado de la posibilidad de una humanidad real en la que los seres humanos se relacionen entre sí de un modo horizontal. Freire participa de esta visión y la aplica a su concepción de la educación. Ante todo, es conveniente evitar el equívoco de que con “horizontalidad” nos referimos a una suerte de igualdad de nivel y autoridad, como si de repente, en el caso de la escuela, los niños dejaran de ser niños y los adultos dejaran de ser adultos. No se trata de una homog…

Serpientes en el alma

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En la película Freaks hay un elemento perturbador que no mencioné en el post anterior. Éste es la manera en que el espectador es conducido a hacerse cómplice de una venganza monstruosa, pues la película va creando el sentimiento de que hay que saldar una deuda, como en efecto se salda al final espantosamente. Hay una escena en la que el vengativo espectador fácilmente puede llegar a desear que la cohorte de figuras grotescas que clama bajo una lluvia torrencial y entre las ruedas de las carretas del circo, dé rienda suelta a su salvaje y subterránea violencia. El espectador se convierte en cómplice de una justicia del Talión, de un pago de sangre por el que los freaks dan su merecido a una persona “normal” que les ha maltratado anteriormente. Pero cuando la venganza se ha consumado, el espectador descubre que él también ha desembocado en algo horripilante y monstruoso. El cine tiene la capacidad de mostrar elegantemente algo tan poco elegante como es la violencia. Es lo que muestra la…

Luciérnagas en la sala de proyección

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La dialéctica no es cosa de Marx o Hegel solamente. Ya alguien había dicho que en la cruz podía verse la vida. El juego de vida y muerte de las religiones que, como dijo Schopenhauer, necesitan de la oscuridad para brillar como luciérnagas. Del no resurge el , de la negación la afirmación. En el arte, también, está la ironía, que dice lo contrario de lo que dice. Y en las historias que nos cuentan, los héroes pueden ser monstruos al mismo tiempo. Así, con el estigma de la ironía dialéctica nació el cine, diversión y pesadilla desde sus inicios. Como un juego de luces y sombras, de imágenes estáticas que fingen el movimiento, de blanco y de negro, el cine ha arañado y sacado a su luz incierta lo que habita en la penumbra y que avanza a rienda suelta durante la corta tregua del sueño audiovisual ante la pantalla hipnotizante. Efímero como la propia luz, nos habla. Cuenta historias como El gabinete del doctor Caligari, irónica confusión de lucidez y locura en la que un durmiente sonámb…