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Mostrando entradas de 2009

Precisiones en torno al existencialismo

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Resulta excelente el análisis de la corriente “existencialista” que el profesor Luis Sáez lleva a cabo en su recomendable libro Movimientos filosóficos actuales (32001, Trotta, Madrid). Ubica la raíz del existencialismo en Kierkegaard, quien con su reivindicación de lo vital concreto se opone a la metafísica tradicional de corte esencialista que entiende al hombre como una abstracción. La idea moderna de sujeto es cuestionada desde una concepción heraclitea del mismo como cambiante y dinámico, desde que se inserta en la corriente temporal que lo constituye intrínsecamente. El existencialismo hay que entenderlo como una de las múltiples críticas a la modernidad, la cual reposa sobre el pilar de un dualismo protagonizado por un sujeto fijo e inmune al “mundo de la vida” (ego del cogito cartesiano, yo trascendental o el sujeto de todos los idealismos) y un mundo objetivado respecto al cual se distancia e impermeabiliza el sujeto. Cualquier corriente ilustrada o postilustrada entronca con…

La perspectiva apocalíptica

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La primera de las Tesis sobre el concepto de la historia de Walter Benjamin es la famosa descripción del autómata que juega al ajedrez siendo manejado a escondidas por un enano oculto bajo la mesa donde se halla el tablero. El autómata es el materialismo histórico, es decir, la concepción y explicación marxista de la historia, que plantea un proyecto utópico inmanente a la propia historia y que la va resolviendo como un avance y desarrollo lineal, progresivo y superador. Así, la labor del autómata promete una transformación que puede, en el mejor de los casos, desembocar en la sociedad sin clases. Pero frente a la visión determinista de la historia de muchos marxistas que participan del optimismo ilustrado, el enano es la teología, entendida por Benjamin como depósito de una peligrosa memoria, como aviso de que la historia nunca se puede cerrar del todo porque ninguna utopía inmanente (como la propuesta por Bloch en El principio esperanza) no puede resolver el cúmulo de dolor que el d…

Salvar la Ilustración

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El proyecto filosófico de Habermas consiste, como es sabido, en una actualización de la Ilustración, superando el callejón sin salida al que llegaron Horkheimer y Adorno en su pesimista visión desarrollada a partir de Dialéctica de la Ilustración. Habermas se plantea recuperar y salvar la Ilustración, para lo cual elabora su teoría de la razón comunicativa en la que se halla implicada una noción de verdad como consenso argumentativo. Así, iría limpiando de la reflexión filosófica todo el poso de teología y metafísica presentes en Benjamin o Adorno, para dedicar la razón a lo único a lo que puede dedicarse (y de la mejor manera que puede hacerse sin incurrir en los justamente criticados dogmatismos de algunos ilustrados). El mayor exponente de esto es su Teoría de la acción comunicativa publicada en los años ochenta y donde ofrece un progreso fundado en la obtención de verdades provisionales mediante un procedimiento para hallarlas. Lo racional sería, pues, aquello apto para ser argume…

El aventurero en su desdoblamiento

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En la novela Asesinos S. L., Jack London elabora una ingeniosa trama en torno a una sociedad secreta de asesinos filantrópicos y librepensadores que aúnan la certera eficacia con que realizan sus crímenes con la más noble intencionalidad moral. Es decir, los asesinos se cuidan bien de escoger a quién matan, de manera que previamente hacen un exhaustivo estudio de la maldad del candidato a ser asesinado en cuestión y la ventaja que para la sociedad se derivaría de su eliminación. De hecho, los asesinados suelen ser egoístas empresarios, sindicalistas vendidos o políticos corruptos. El relato está lleno de ironía acerca de la racionalidad y la ética, a partir del hecho que tanto criticara Camus de que por las ideas pueda matarse, la contradicción ética que de ahí puede derivarse. Habría una contradicción esencial en todos los terrorismos, de los que, precisamente, la novela de London es una simpática metáfora. El escritor ironiza sobre el hecho de que pueda desembocarse en la más terrib…

Thomas Mann y la desmesura de la inteligencia.

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Doktor Faustus de Thomas Mann es una novela muy densa que aborda como tema principal lo demoníaco en una de sus formas. El autor alemán reelabora la vieja leyenda medieval del hombre que vende su alma al diablo, en la historia de la caída personal del protagonista, Adrian Leverkühn, y, de manera paralela, de la Alemania del auge y derrota del nazismo. La corrupción del alma se relaciona, en ambos casos, con un refinamiento de la inteligencia que devuelve al artista y a Alemania a primitivos arcaísmos. Adrián es un ser solitario y muy cerebral que desarrolla una música vanguardista, similar a la de Schönberg, aunque en su trayectoria existencial y personalidad vemos la similitud más bien con Nietzsche. Da la sensación de que el vuelo del pensamiento y el enorme dominio de la técnica musical y compositiva han aislado al arte y al artista que, paradójicamente, retornan a cierto estadio mitológico. El contraste se logra en la novela con el personaje que narra, que es un clásico y humanist…

Lo trágico y lo cómico en el arte.

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Sabato afirma, en los discursos sobre estética que inserta en su novela Abbadón el exterminador, que hay dos maneras de enfocar la creación literaria. Una, la que podríamos denominar, el modo “serio”, consiste en entroncar con ciertas profundidades, de un modo semejante a como el analista lo hace en el psicoanálisis, conectando con las tormentas interiores que todos portamos. Así, se escribiría porque habría algo que conmueve, porque incluso se habría dado una violenta conmoción previa al acto de la escritura y de la cual éste arrancaría. En este enfoque lo que cuenta es la sinceridad con uno mismo, la obediencia a un impulso que empujaría a escribir como mana la lava ardiente de un volcán. Es algo que Sabato relaciona antes con nuestras inquietudes más hondas y primarias que con la motivación razonada, con lo que su seriedad no es necesariamente equivalente al típico “arte comprometido”. Sí hay, desde luego, un compromiso con ciertos valores o principios, pero en la forma en que ésto…

Tiempo y enfermedad

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La enfermedad es un chirriante roce con el mundo y un tiempo de percepción de las durezas y las irregularidades que caracterizan al pedregoso camino de la existencia. Ella es la evidencia más palpable, la única verdad cierta con la que el hombre se topa y de la que puede asegurar sin lugar a dudas que existe. Es por eso que el caballero juega la partida de su vida con la muerte en El séptimo sello de Ingmar Bergman, con una muerte que no sabe ni puede decirle qué hay después, ni si acaso hay algo, pero que se presenta  como la única realidad contundente en la región azotada por la peste. En todo caso, como afirmaba Jaspers, la auténtica felicidad viene de vuelta del sufrimiento, del encuentro con las distintas formas de muerte con que nos topamos los seres humanos. Si no fuese de este modo, no podría hablarse de una felicidad real, sino sólo de la plácida existencia de los vegetales. Aunque el hombre, en su crecimiento, a veces tiene tiempo de cruzar distintas edades o momentos caract…

Marginalidad y rock transgresivo

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En el juego de ambigüedades y dobleces de nuestra neurótica sociedad, en la que las cosas suelen significar su contrario, hay que ser macarra para situarse en lo más serio. Éste es el trasfondo de todo el malditismo reciente, desde Boris Vian a Extremoduro, heredero del Romanticismo que a su vez es, como es sabido, la Ilustración frustrada. En el caso particular de Roberto Iniesta, cantante del grupo Extremoduro, en su canción Jesucristo García afirma todo esto, al menos implícitamente. Este tema musical es una vuelta de tuerca por la que la figura de Jesucristo, aludida en él y con la que se compara el cantante, es llevada a cierto extremo que también recuerda al juvenil y rebelde protagonista de Jesucristo Superstar de los años 70. Roberto enfatiza el carácter marginal de ambos Jesucristos, el de los evangelios y el suyo, emulando caricaturescamente al de Nazaret. Éste es trasplantado a un ambiente de yonkies, alcohol y chabolas en el que se muestra con estridencia la peligrosa subv…

Apocalipsis de Ernesto Sabato

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El estilo aparentemente desordenado y fragmentario de la novela Abbadón, el exterminador de Ernesto Sabato, resulta un excelente recurso literario para eludir el presentismo, poniendo en toda su evidencia la actualidad del pasado, la inserción de lo ocurrido y lo por ocurrir en un mundo de vivencias subjetivas que se enfrentan a la terrible objetividad del mal. La novela posee un tono marcadamente apocalíptico. Es, de hecho, una actualización del Apocalipsis de San Juan, presentando la ancestral lucha del bien y del mal en lo que se relata como una suerte de tiempo final. De hecho, la ruina apocalíptica caracteriza toda la historia humana conocida, como bien señalara el bueno de Walter Benjamin con su impresionante y conocida imagen del ángel de la historia. Porque el final de los tiempos ha sido siempre; y, como señalé en otra reciente ocasión, cualquier momento es apocalíptico y en él la humanidad, ciertamente, se lo juega todo. En este jugarse todo surge la mencionada lucha de bien…

Sueños de más allá del horizonte

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Dios ha sido como un vago presentimiento del hombre. En gran medida, los hombres han debido modelar y esculpir este presentimiento, y por eso mismo ha adoptado la apariencia que éstos le han dado. Desde la noche de los tiempos ha venido siendo ese oscuro sueño surgido de lo más hondo, de profundas simas, de los abismos que el hombre porta. Porque el hombre es portador de un pozo que llega hasta el barro original y el inconcebible aliento. El arrullo del inconsciente y sus fuerzas, la tradición, el propio lenguaje, remiten a un algo más allá de la conciencia y del instante presente que está de un modo invisible en todos sus actos. El hombre se sabe ser que carga con un peso ajeno, con un plus a veces dulce y a veces amargo, pero, en cualquier caso, se explica con esa tenue presencia. Ese brumoso acompañamiento que todos llevamos puede brotar e imponerse en algunos momentos, adquiriendo forma, como las alucinaciones brotan de los deseos, recordándonos que somos más que lo que aparentamo…

Ceguera y brutalidad en El Lazarillo

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La crisis actual muestra sin disimulo (y ése es el mérito de todas las crisis) que las formas de sobrevivir en nuestro extravagante mundo son el engaño y la picaresca. El hombre es en él reducido a pícaro para poder obtener su bienestar, reducción en la que pierde su alma. La atroz conclusión  de El Lazarillo sucede a cada instante, el alma que se vende por necesidad, en una dictadura en la que todos somos el dictador, en una democratización de lo que antes era sólo potestad de los tiranos. Así, no hay a quién derrocar, ni a quién señalar, ni a quién discutir, pues el horror se ha generalizado. Sólo cabe la perspectiva miope del fabricarse a hachazos una modesta parcela en la selva, con la furia de un coche deportivo. En este tiempo oscuro, vence quien engaña, quien es más rápido, quien mejor finge.

Se habla, con justicia, de la necesidad de que los niños respeten a sus maestros. Pero lo que se vive en las escuelas no es sino la violencia instalada en la sociedad, una violencia por la…

La efímera pedagogía

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La montaña mágica de Thomas Mann es una novela de educación y pedagogía, es decir, de las vibrantes influencias que recibe el joven protagonista, Hans Castorp, unas luminosas y otras llenas de tinieblas. Según la novela, la educación es un trabajoso parto de la claridad apolínea que sin embargo nunca acaba de brotar. Aunque la sensación llega a ser, más bien, la de un vaivén que termina en el mismo punto en el que empezó. Uno, cuando lee la novela, quiere creer que algo haya cambiado de manera efectiva a lo largo de la fatigosa empresa pedagógica y que en el transcurso de la misma el lóbrego universo se haya hecho menos lóbrego. Pero no es así. Cruzan la narración las mismas vetas que cruzaban la Europa inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, un clima de decadencia que aunque puede asociarse a aquellos años, alguien con buen criterio podría identificar con la mera condición humana, que no sería sino ser esa permanente alba que nunca termina de desenvolverse, que siempre a…

La religión terapéutica

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El juego del camaleón

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No he podido concluir la novela El ángel de la ventana de occidente de Gustav Meyrink, con una mezcla de irritación y rechazo. Su tema es la magia y el esoterismo como caminos de sabiduría. Que esto ocurra en un occidente marcado por el desencantamiento no es lo acertado que pudiera creerse con ingenuidad. Tales extravagancias no pueden ser hoy bien recibidas. La figura de un autor que cree ciegamente en los juegos que describe es propia del arte menos elaborado, ajeno a la distancia madura de, por ejemplo, un Borges que juega irónicamente con las pretensiones de la magia (y de la ciencia, la filosofía o la teología). El mimetismo irreflexivo de la brujería moderna esconde dos aspectos que deben ser analizados antes de dejarse inundar por el mismo: la omnipotencia narcisista del hombre que intenta dominar (técnicamente) su entorno y, paradójicamente, la existencia de poderes y fuerzas que condenan a los seres humanos a la impotencia. Es fácil adivinar en ello una mentalidad infantil …

El hombre invisible

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Algunos sueños literarios como El hombre invisible de H. G. Wells describen las consecuencias y ciertos rasgos de la soledad nacida con la modernidad. El desencantamiento del mundo descrito por Max Weber tiene como fenómeno correlativo el surgimiento del individuo frente al todo que lo produjo, su definición aislada y el ensalzamiento de su singularidad. Esto ha sido abundantemente señalado por artistas y pensadores contemporáneos. Se trata de una tendencia histórica ya generalizada y cuyo paradigma serían las modernas urbes, en las que la libertad ejercida entre rascacielos y favelas conlleva el precio de una cierta neurosis. Al tiempo que ha emergido, en efecto, el individuo libre, ha emergido con él una suerte de esclavitud novedosa. A esto apuntan las inquietantes historias trazadas por Kafka y las pesadillas reales que tantas muertes han producido en la última centuria. Se trata de un modus vivendis propio de nuestra época en la que el individuo solitario se ha manifestado como a…