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Mostrando entradas de agosto, 2009

Filosofía, leones y boxeo

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Hay dos elementos de la biografía de Ludwig Wittgenstein, extraídos de la obra de Ray Monk, que me han asombrado y que deseo destacar. El primero, que se relaciona con el último párrafo de la anterior entrada de este blog, es su enorme afición a los relatos y novelas del género negro. Wittgenstein fue también un boxeador que en su combate por hallar verdad o verdades comprendió que, frente a lo que él mismo había defendido en el Tractatus, tenía que ensuciarse y mezclarse con los contextos que acompañan a las verdades. El carácter de duro camaleónico propio de los detectives del género negro sería el propio del filósofo en su combate con la realidad para mostrar que ésta está plagada de irreductibles juegos de lenguaje que conducen a conclusiones inseparables de los mismos. Hay que vivir en el mundo del león para entender lo que dice el león, y hay que ser filósofo para comprender la irreductibilidad de un juego de lenguaje a otro. No se trata tanto de verdades sino de contextos. Wi…

Exorcismos modernos

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En “El asesinato considerado como una de las bellas artes” de Thomas de Quincey el crimen es mostrado como la anti-elegancia, como un producto del hombre que actúa desafiando todo sentido del bien. El asesino de De Quincey cuestiona toda proporción y armonía, ni siquiera prepara sus crímenes y manifiesta una notoria fealdad en sus actos improvisados. Parece obedecer a otra lógica ajena a la ilustrada, o partir de otro mundo, de un subsuelo de asco y viscosidad que espanta. No son los crímenes que narra los paridos por el número y la estadística, propio de holocaustos y masacres maquinales, sino lo paridos por algo primario y grotesco. El crimen es raro, pintoresco, inhumano y resistente a cualquier ciencia. Es el reverso del ideal moderno de perfección y medida, al que contrapone su carácter extravagante que escandaliza a una buena sociedad cuya justificación es, precisamente, combatirlo, sin percatarse de que toda su mesura produce la desmesura.
El género policíaco, que fue cultivado …

Necesaria ceguera

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Figuras en la niebla

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Cercados por el horror

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En el relato “Los botes del Glen Carrig” de William Hope Hodgson hallamos una situación narrativa que reaparece a menudo en la literatura y el cine, y que podíamos considerar dentro de lo que proponemos llamar una épica de la modernidad. Se cuenta las aventuras de unos náufragos que han de enfrentarse a diversas abominaciones y seres híbridos de una naturaleza que muestra su carácter espantoso con todo su horror. Transcurre la aventura en un mar desconocido que alberga en su abismo extrañas amenazas y el constante acecho de un inframundo que parece irrumpir en el mundo de camaradería, valor y racionalidad de los marineros. La tripulación, gobernada por el segundo al mando en el barco que naufragara, se esfuerza por oponer su tesón y cálculo a la hora de prevenir y vencer a las diversas acechanzas. El miedo de los hombres es dominado, oponiéndose la disciplina y el orden a las distintas monstruosidades con las que se van topando. El relato crea una suerte de ansiedad y de náusea, un ci…

El otro lado

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Dentro de las múltiples caras de la realidad, la literatura más “sencilla” podría caracterizarse por escoger el predominio de una, a la que muestra hiperbólicamente. No es el camino de muchas obras cuya riqueza es mostrar varias caras, pero sí es el camino de géneros muy determinados. Por ejemplo, la literatura de horror escoge ensalzar el aspecto terrorífico e inquietante que parece esconderse y en ocasiones desatarse en la naturaleza y el hombre. Lovecraft hace decir, en este sentido, a un personaje suyo: “Sí, Thurber, hace mucho que decidí que había que pintar el terror de la vida lo mismo que se pinta su belleza, así que me puse a explorar en lugares donde tenía fundados motivos para saber que en ellos el terror existía”. Hay todo un estilo o técnica literaria que consiste en un desdoblamiento de la realidad en una parte apacible y otra tenebrosa, irracional, lóbrega, inquietante, misteriosa. Viene a la mente la genialidad con que Nietzsche diferenció lo apolíneo de lo dionisíaco,…

La actitud filosófica

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