Entradas

Mostrando entradas de 2010

Entre analíticos y continentales.

He terminado de leer El conflicto entre continentales y analíticos de Luis Sáez, obra que resulta sumamente clarificadora a la hora de hacer un repaso comparativo de las dos tradiciones actuales en la filosofía: la continental y la analítica. Lo que el profesor Sáez pone de relieve, en su completísimo y pormenorizado estudio, es que entre ellas existe un hiato insalvable que se resume en dos maneras de abordar lo real. Para los analíticos, el mundo puede ser objeto de una descripción legaliforme y causal, pudiendo ser abordado por un conocimiento representativo que más o menos seguiría el modelo de las ciencias naturales. Es lo que él denomina una perspectiva horizontal en la que toda supuesta profundidad en el mundo es ignorada o rechazada como propia de la poesía o el arte, pero no de la filosofía. Esta tradición tiene como fundador a Frege y se ha desarrollado, desde Russel o Wittgenstein, como una respuesta al idealismo platonizante fregeano. Incluso en las versiones más similares…

Ser y Dasein

Uno de los discípulos de Husserl más interesantes es, sin duda, Heidegger. En él, el mundo de la vida en el que el ente se presenta en su como (en cuanto fenómeno de sentido) es existencia finita y yecta. El Dasein es el sustituto heideggeriano del sujeto cartesiano, caracterizado ahora por su finitud y como agente de la vivencia. Es al ser de este sujeto al que Heidegger dirige su pregunta, cosa que no hizo Husserl y toda “filosofía de la conciencia” de índole cartesiana. No es un fundamento estable y firme, sino que, tal como lo presenta Heidegger, es un ser sin esencia determinada que resulta desconstruido por Heidegger. Este ser donde se da la vivencia se caracteriza básicamente por la interrogación acerca del sentido de propio ser y la entrega a un tener que hacerse. “existencia es proyecto de ser”. No hay para estas tareas ningún punto arquimédico a partir del cual determinarse, sino que se halla en un estado de yecto (arrojado). “Es actor en un escenario del cual él no es princ…

La mundanización del sentido

Las reacciones dentro de la tradición continental a la fenomenología de Husserl han ido en la línea de una “mundanización del sentido”, como señala el profesor Sáez. Esto significa un proceso de incardinación de la dimensión constituyente de sentido en la facticidad del “mundo de la vida” husserliano. Se profundiza en dicha dimensión para descubrir que el fondo sobre el que se sustenta la conciencia trascendental no lo es tanto, de manera que, como refiere Luis Sáez, se da un “desfondamiento del sujeto constituyente” que se disuelve en lo previo al movimiento pensante (cogito). Sin embargo, sí se mantiene en estas corrientes “posidealistas”, de un modo u otro, la fe en una dimensión dinámica de sentido, como elemento central, según hemos visto, ya existente en Husserl. En esto la tradición continental continúa la senda fenomenológica y diverge de lo que se denominará “metafísica de la presencia” (naturalismo positivista tal como lo describimos en el post anterior). El elemento del sen…

La fenomenología de Husserl

He decidido posponer hasta el próximo enero la culminación de la serie de posts dedicados a la exposición pormenorizada del libro Filosofía de la realidad histórica de Ignacio Ellacuría, que tanto juego puede dar para una comprensión de los procesos educativos, como ya va siendo evidente en lo que llevamos expuesto. Con ello, con la comprensión teórica, también apuntamos lógicamente a una mejora y replanteamiento de la práctica educativa y de la enseñanza. Creo que no es preciso repetir demasiado algo tan obvio y que hace unos días me confirmaban mis propios alumnos. Llevado por el mismo anhelo y en la búsqueda más global de respuestas alimentada por la vida misma y en la que se inserta, según creo, toda vocación pedagógica, es necesario que demos en estos días una breve vuelta por la filosofía contemporánea para ubicar tanto a Ellacuría como a Zubiri, a cuya obra Sobre la esencia (todo un reciente y gozoso descubrimiento por mi parte) dedicaremos también algunos posts en lo venidero.…

Lo social y lo personal no se excluyen.

He emprendido con sumo agrado que aumenta según “acumulo” páginas, la lectura del maestro de Ignacio Ellacuría. Como los lectores de este blog sabrán, me refiero a Xavier Zubiri, en concreto, a su texto fundamental Sobre la esencia, del que llevo leídas unas doscientas páginas, que son suficientes para atreverme a pronosticar que su influencia dentro y fuera de España irá en aumento pues se trata de un sistema filosófico (“materialismo abierto”) al que se le puede sacar muchísimo partido, altamente creativo y sugerente. Está por ver la discusión de este proyecto filosófico con toda la noble tradición filosófica de los autores “canónicos” y actuales, y que el propio Zubiri aborda en sus obras, como por otro lado debe ocurrir con cualquiera que haga filosofía. Así lo hizo también, crítica e inteligentemente, Ellacuría, quien al final de su obra Filosofía de la realidad histórica retorna al planteamiento básico, metafísico, de las primeras páginas de Sobre la esencia. Desde luego, en lo …

Individuo y Yo, según Ellacuría.

Llegados a este asunto de lo personal y de la persona, Ellacuría plantea una explicación de la dimensión individual del hombre. Como dimensiones, nombra por un lado lo individual y por el otro lo social, ambas, como veremos, estrechamente interrelacionadas. El hecho de que llame a estas propiedades “dimensiones” alude, en él, a que son algo dado para la persona, algo con lo se encuentra y que consiste en un haber humano producido por el proceso de impersonalización descrito en post anteriores. Así, hay una refluencia de aquello que originado en los hombres, es decir, en personas, se objetiva y a su vez revierte en las personas desde dicha objetivación. Así hemos entendido lo social en anteriores posts. Pues bien, lo individual a pesar de remitir a la singularidad de los individuos, también guarda relación con elementos comunes y colectivos como la especie (nivel biológico) o lo social. En el carácter de especie vimos que se encuentra como rasgo el producir individuos que siendo de la …

Persona y gerundio

Según la concepción zubiriana que expone y asume el filósofo vasco salvadoreño Ignacio Ellacuría, “(…) como la realidad del hombre sólo es realidad realizándose, el ser del hombre sólo es siendo” (p. 345). Es decir, la persona en cuanto aquello que debe ir realizándose se identifica con el tiempo verbal gerundio, en cuanto es algo que está siendo, cuya esencia no es cerrada, como decíamos en el post anterior, sino abierta. Hay un dinamismo del ser en la realidad personal que, no lo olvidemos, se funda en una actividad psico-orgánica (frente a ontologistas de corte heideggeriano), o sea, de raigambre y naturaleza material. Tampoco debe verse el dinamismo del ser como algo aparte que se realizaría dialécticamente como producto de lo material, pues lo material acompaña constantemente todo “vuelo del ser”, por el hecho de ir parejo a la actividad concreta de la realidad humana y sólo entenderse desde ella y en ella (pp. 346-347). Hay en esto, como se verá con detenimiento al tratar el tem…

La componente personal de la historia I

En la historia (cuya definición dejamos para más adelante siguiendo el orden del libro de Ellacuría) se da una componente social que ya hemos analizado en anteriores posts. Pero en el estudio de un último aspecto de lo social al que no nos hemos referido aún, como es la “conciencia social”, estudio que ocupa numerosas páginas de la obra que estamos comentando, sale a relucir un nuevo aspecto que habiendo sido localizado en los individuos, puede refluir hasta la historia. Recordemos que lo social es impersonal (alteridad en cuanto tal) y que este carácter impersonal ha de tener aquello que podamos denominar “conciencia social”. Pero en los individuos esta presencia de lo impersonal en la forma de conciencia se da junto con algo más que no es esa conciencia calcada de lo social. En la subjetividad de cada individuo comprobamos que hay más elementos que apuntan a una conciencia libre y no meramente determinada por lo social. Falta, pues, precisar ese otro elemento que llamaríamos lo pers…

Lo social como lo público

De lo dicho en post anteriores sobre la filosofía de Ignacio Ellacuría, ya se deduce que “Antes de tener vivencia de los otros, los otros han intervenido ya en mi vida” (p. 210). Hay una previa realidad de versión a los otros que antecede a toda vivencia de los otros. Como hemos visto, los otros nos constituyen y forman parte de nuestra materialidad en sus distintos niveles, aunque hasta ahora sólo hemos considerado con mayor fuerza el papel de lo biológico en este dinamismo de la versión a los otros. Uno acude al encuentro de los otros, desde la más remota infancia, pero al mismo tiempo son los otros los que acuden al encuentro de uno y entran en él. Para el bebé y el niño, de hecho, existe una imperiosa necesidad de buscar el socorro del otro. “Puede decirse, en consecuencia, que en su primario estar en la realidad, el animal de realidades se encuentra a sí mismo como realmente necesitado, pero necesitado de los demás; se encuentra a sí mismo como vertido indigentemente a los otros”…

Puntualizaciones sobre historia y naturaleza

Analiza Ellacuría al marxismo para poner de relieve cómo en el trabajo humano y en la mercancía existen un trasfondo social, que es el descubrimiento esencial de Marx en relación con el fetichismo de la mercancía, pero también aparecen elementos naturales. Bien es cierto que lo que se da es una relación natural (con la naturaleza) pero altamente mediatizada por la sociedad, de manera que necesariamente se da en un nivel de socialidad, como aglomerado de relaciones sociales. “La historia se enlaza aquí de manera estrechísima con la naturaleza; se trata de una historización de lo natural y, a su vez, de una naturalización de la historia. Efectivamente, en la mercancía queda objetivado, naturalizado y materializado, lo que son formalmente las relaciones sociales e históricas; pero, a su vez, estas relaciones sociales e históricas surgen de determinadas tendencias naturales que se han historizado de formas diversas” (p. 157). Así se muestra también en el análisis del trabajo como trabajo …

Especie, azar y necesidad.

Dentro de los fundamentos biológicos de la historia, la especie, el pertenecer a una especie viva, va a tener una enorme importancia en el sistema filosófico de Ignacio Ellacuría, siguiendo en esto también a Zubiri. Esto tiene repercusiones en la comprensión de la persona que elaborarán ambos filósofos y, en definitiva, de la realidad histórica como ámbito propio de lo animal-personal humano. Incluso la individualidad viene cubierta de caracteres de especie, porque “En razón de este esquema constitutivo común y recibido por comunicación hay una como unidad coherencial por la que todos los individuos de la misma especie están vertidos los unos a los otros” (p. 117). Más precisamente, lo que hay es una versión de cada uno sobre los demás junto con una “refluencia de los demás sobre cada uno” (p. 117). Hay pues una síntesis de diversidad y de continuidad al mismo tiempo que viene dada por la base específica del hombre. Esto implica que no puede entenderse la permanencia como fijeza, sino…

El fundamento biológico de la historia I

El libro Filosofía de la realidad histórica de Ignacio Ellacuría sigue el orden (ascendente) de los niveles de realidad, hasta llegar a la historia. Dentro de esta superación que culmina en lo humano histórico, es de notar que, fiel al planteamiento zubiriano, los niveles inferiores constituyen a lo superior sin que esto dé pie a un torpe reduccionismo como ha sido el caso en algunos materialismos en la filosofía. Así, que la historia incluya lo biológico no debe obligarnos a un reduccionismo biologicista que extrapole a la historia lo propio del nivel de la materia viva orgánica y las dinámicas específicas de la vida vegetal o animal. No se trata de entender la historia como un macro organismo, sino como algo diferente que, sin embargo, no anula su componente biológico. “Lo social y lo histórico tienen una peculiaridad que sobrepasa la consideración biológica como lo vital tiene una peculiaridad que sobrepasa la consideración mecanicista. Lo importante y lo difícil es enfrentar cada …

"La sociedad es Dios", Bourdieu dixit.

En la última parte de su libro Meditaciones pascalianas, Pierre Bourdieu aborda la diferente relación con el tiempo por parte del agente social, según su posición en el espacio social y su habitus. Por ejemplo, la visión del tiempo de los relojes, como un a priori formal, el tiempo-cosa, es propio del punto de vista escolástico. El distanciamiento objetivizante propio del habitus de las scholé ha producido un tiempo objetivo, como marco vacío, divisible en unidades iguales, sin contenido y cuantificable. Es el tiempo del laboratorio y de la ciencia cartesiana que mide y segmenta la realidad. Frente a esto, será el contenido de la práctica (social) lo que haga (cree, fabrique) el tiempo, a la inversa del formalismo cartesiano. De nuevo, bajo una inspiración pascaliana, Bourdieu critica de modo semejante a como lo hace el autor de los Pensamientos, la concepción cartesiana, en este caso, del tiempo absoluto. Detrás de esta visión del tiempo como algo cósico y absoluto se halla la reflex…

La espaciosidad de lo real

Ignacio Ellacuría expone, en el capítulo de la obra que estamos comentando dedicado a la materialidad de la historia, la concepción zubiriana de espacio y tiempo. Lo que caracteriza a dicha concepción es la huida de todo substantivismo a la hora de entender el espacio o el tiempo. Así, Zubiri habla de lo espacioso de las cosas, es decir, de que éstas son espaciosas, por lo que lo que denominamos espacio sería una suerte de cualidad de las mismas. “La espaciosidad es, precisamente, aquella propiedad de las cosas por la cual tienen que ser espaciales; es algo que las cosas materiales tienen en propio” (p. 69). Esta cualidad se da por el hecho de que las cosas son, recordemos, “notas de”, es decir, elementos en un sistema constructo en el que ocupan una posición respecto a las demás y son “respectivas”, o sea, vertidas a las demás. Porque “Toda realidad intramundana está en tensidad, en dinamismo respectivo” (p. 69). Esta “tensidad” es, por tanto, extensidad – extensión. Así, el espacio …

Habitus vs Ideología

A la hora de explicar cómo se genera la illusio, ese ajuste perfecto entre disposiciones (habitus) y condiciones sociales, Bourdieu echa mano de la psicología. Habría que ir al proceso de crecimiento de cada individuo para ver en su historia familiar y personal las causas de su ajuste cuasi perfecto con el medio. Creo que de manera acertada, el sociólogo francés apunta a la necesidad de reconocimiento y aprobación como la fuerza que nos conduce a satisfacer los requerimientos del medio. Se trata de un proceso largo, constante, imperceptible, sancionado por ritos de institución (como los exámenes) que se inicia en la infancia e incluso antes del nacimiento. El resultado es que el agente social escogerá la institución que, en realidad, lo ha escogido a él. La psicología (psicoanálisis) debe explicar por qué motivaciones profundas se “escoge” invertir en un campo o institución, por qué se juega un juego. Pero sobre todo, es por la búsqueda de reconocimiento que uno se ajusta al medio en …