Entradas

Mostrando entradas de enero, 2010

Nada y nihilismo: Nietzsche.

Imagen
Junto a una presencia y afirmatividad en las cosas con las que tratamos (entes) puede atisbarse, como tan impresionantemente desarrollara Heidegger, la nada. En su filosofía se expresa un desfondamiento básico por el que lo real reposa en la irrealidad, en el vacío y en la inexistencia. Los entes manifiestan para la mirada sensible y poética una tensión en la medida que son y no son, no tanto en el sentido clásico del no ser que acompaña al movimiento, sino al más básico de un ser que es en la medida en que también no es, que se retrae, que tiende en una suerte de inercia hacia la nada. El ente no es sino este retraimiento del ser, que puede atisbarse como huidiza afirmación im-presente, como lo presente im-presente de cada cosa. Esta manera de abordar el ser y, en el caso del existencialismo sartreano, la existencia del sujeto (ser-para-sí), la nada que nos cimenta y constituye, (el no fundamento que nos “fundamenta” quizás podría decirse) ha sido un presentimiento más que de filósof…

¿El sueño de la razón produce monstruos?

Imagen
Uno de los puntos álgidos de la discusión filosófica actual es la confrontación de la reilustración apel-habermasiana con el “pensamiento de la diferencia” francés (Lyotard, Deleuze, Derrida), el “pensamiento débil” italiano (Vattimo) y el neopragmatismo norteamericano (Rorty). Me refiero al debate entre la modernidad y la denominada “postmodernidad”, ante el cual hoy día cualquier filósofo se ve obligado a definirse. Es un debate que, como es obvio, en la medida en que implica el estatuto del Logos universalista ilustrado y de la razón, implica también a campos como la ética o la pedagogía. Hay también otro debate que se entrecruza con éste: el de la filosofía continental (europea) y la filosofía analítica (anglosajona), pero en mi labor profesional me ocupa más el primero.
El pensamiento postmoderno acusa al pensamiento reilustrado de continuar la tradición de un Logos universal, con el que los postmodernos intentan romper en la medida en que pertenecería a una tradición intelectual…

Educación y poder II

Imagen
En el post anterior esbocé la posibilidad de una educación liberadora cuyo objeto sería la emancipación del educando frente a las dinámicas de poder que pueden oprimirlo. Ahora voy a acudir a lo contrario, es decir, el caso de una educación como ámbito de poder, en la que éste es lo que se realiza en lugar de la relacionalidad básica (ética) que indicamos (Levinas). Nos habíamos apoyado en una conexión entre la Primera Escuela de Francfort que ha presidido no sólo el anterior sino muchos otros post de este blog, y la filosofía de Levinas, que también ocupó otro post hace unos días. Aunque el asunto del poder, tal como nos interesa, ha sido investigado en especial por Foucault llegando a planteamiento distintos, voy a posponer por ahora el abordaje de los análisis del francés para continuar la línea que entronca con la Primera Escuela de Francfort y que podemos denominar el paradigma de la “salud-patología”. Así, partimos de que el poder caracterizaría a una forma de patología de lo so…

Educación y poder I

Imagen
¿Qué es el poder? Cuando uno aborda la respuesta a esta pregunta, suele imaginarse la concepción piramidal de las estructuras de poder, o sea, la tradicional versión que el pensador ubicado en la perspectiva propia de la modernidad encuentra en las sociedades. Así, la Ilustración y sus derivados más conocidos, como en cierta medida lo es el neomarxismo francfortiano,  desde una metafísica aún enraizada en la identidad tienden a ver centros irradiantes del poder (clases sociales, tiranías, intereses económicos, etc). Sin acabar de salirse de la modernidad del todo, en la medida en que participa de la geometrización del mundo paradigmática de ésta, el estructuralismo ya inicia la disolución de elementos típicos de la modernidad, como es el sujeto, y, por tanto, se dirige a nuevas concepciones estructurales (estructuras, sistemas) de las redes del poder. Foucault lanza su conocida expresión “microfísica del poder” que viene a concebir al poder como algo que se halla en todas partes, en c…

La pedagogía según Levinas

Imagen
El pensamiento de Emmanuel Levinas es un ejemplo del pensamiento de la diferencia que en la filosofía actual ha cuestionado la posibilidad de una identidad en el sujeto abordable conceptualmente. Para él, previamente a toda logificación hay una relación básica con el Otro que plantea un desafío y una disolución de los cimientos que constituyen la identidad definida del sujeto. El otro tiene importancia como apertura por la que el infinito se cuela en la totalidad rompiendo su mismidad. Habría un desfondamiento del sujeto producido por la relación con el Otro, el cual habla de un infinito que se prolonga como horizonte hasta la divinidad. Este Otro revelador que conmueve los cimientos del sujeto no es un otro conceptualizado, sino un otro que irrumpe a la manera de rostro. El rostro, el ser rostro, desborda todo concepto o logos que lo intente definir. El Otro como lo absolutamente extraño que nos abre posibilidades y mundos desconocidos. Este Otro nos capta haciéndonos su rehén por la…

La pedagogía según Albert Camus

Imagen
Recientemente he publicado un artículo cuya referencia es: Santos, M. (2009) “La educación como perseverante tarea ética: del absurdo al encuentro con el ‘otro’”, en Estudios Filosóficos. Revista de investigación y crítica, vol. 58, nº 169, pp. 501-522. En él abordo el trasfondo trágico que tiene toda respuesta que pretenda afrontar el sufrimiento y la contingencia humana desde la inmanencia de una razón sin posibilidad de apelar a postulados trascendentes a la misma. A abordar el sufrimiento humano dentro de los límites de la razón le ocurre como a la kantiana religión dentro de los límites de la razón, es decir, que puede resultar insuficiente. El sentido y las respuestas que el existir humano concreto demanda no pueden desarrollarse desde el Logos ilustrado. La existencia humana desnuda es siempre indigente y precaria. Además, reaparece el viejo problema de la teodicea, pues la consistencia y densidad del mal resulta indisoluble para la razón. A la razón ilustrada, aun en el progra…