Entradas

Mostrando entradas de julio, 2010

Valoración de Derrida por Habermas.

Imagen
Habermas señala que en Derrida también persiste la “tozudez fundamentalista de la filosofía del sujeto” que se da en Husserl (p. 196), aunque invierte su sentido, ya que ahora no es tanto la subjetividad generadora, sino un fondo señalado por el signo, por el entramado de signos de la escritura. Escoge la escritura frente al fonocentrismo de la palabra hablada porque en ella se manifiesta esta idea de un fondo pasado, distante, anónimo, fluido y temporal. Se trata de un pasado, entendido como prototexto, que nunca ha sido presente, y que se materializa en el flujo de un juego de espejos. En Derrida reaparece el motivo heideggeriano de Dionisos haciéndose presente como ausente, como una excitación del apetito desencadenada por una huella. Así, de otro modo, pero Derrida, a juicio de Habermas, reincide en el pathos de la modernidad como busca de un principio o filosofía primera, que habíamos visto también asociado al pensamiento de Heidegger en el post anterior. “Eso sí, esa autoridad n…

Heidegger y el sujeto

Imagen
Heidegger devuelve a la filosofía, frente a los jóvenes hegelianos de la praxis, el estatus de clave en la que se revela y juega nuestra época (entendiendo cada época como horizonte de sentido o precomprensión acerca del sentido del ente). Lo característico de Occidente es que en la historia de la metafísica es donde se despliega la precomprensión ontológica, la relación que nuestra época mantiene con el Ser, su destino o luz propia. Así, el imperio de lo que en términos de Horkheimer o Adorno llamaríamos razón técnico instrumental, es leído también por Heidegger como una forma de racionalidad específicamente moderna que representa una suerte de caída. Lo técnico como “última palabra” en nuestra civilización y época es considerado una consecuencia de la comprensión del Ser específicamente moderna. Concretamente, para Heidegger “[Descartes] Entiende la subjetividad de la autoconciencia como el fundamento absolutamente seguro de la representación: con ello el ente en su totalidad se tru…

Comentando a sus maestros

Imagen
Resulta de un enorme interés leer la valoración que Habermas realiza de sus maestros Adorno y Horkheimer, para entender el modo en que la segunda generación de la Escuela de Frankfurt trata de superar las aporías y angosturas de la primera generación. Adorno y Horkheimer recogen una sombría tradición que producida por la propia Ilustración, en su dialéctica, tiende a la disolución de la propia Ilustración, en una suerte de autoanulación que lleva inscrita desde su nacimiento. De entre distintas maneras de expresar esta dialéctica, Habermas alude a la “secreta complicidad entre ilustración y mito” (p. 124). La dinámica repetitiva del mito reaparece en el estricto ámbito de la racionalidad de un mundo que aun estando desencantado en apariencia, retorna al mito en cuanto circularidad y cerrazón del que la razón no puede escapar. Esto es algo muy estudiado por Max Weber y que Adorno y Horkheimer desarrollan en su libro más oscuro: Dialéctica de la Ilustración. En esta obra se pone de reli…

La búsqueda de lo originario en Heidegger.

Imagen
Habermas emprende una exposición comentada de la propuesta filosófica heideggeriana que siguiendo la estela de Nietzsche, busca superarlo. En Nietzsche se había dado, veíamos en el post anterior, una crítica ideológica que acabó disolviéndose a sí misma. A su opción por lo estético emanado de la voluntad de poder como explicación del nihilismo y a la vez superación y alternativa al mismo, Heidegger vuelve, según Habermas, al terreno filosófico pero transformando el pensamiento filosófico ubicándolo más allá de la historia del principio y el final de la metafísica. Heidegger, afirma él mismo, busca disolver el elemento de subjetividad aún presente en la filosofía de Nietzsche, como resto metafísico no superado. En Heidegger resulta fundamental también en la tarea de superación del nihilismo metafísico el papel del poetizar, del arte. Pero ahora, frente a Nietzsche, se trata de un arte que obedece a algo previo aún más originario. El fundamento de la nueva filosofía, tras la muerte de l…

La crítica nietzscheana a la modernidad

Imagen
En el marxismo detecta Habermas una evolución en la que la racionalidad propia de las primeras concepciones más objetivistas, una racionalidad perfilada como teoría de la producción y el trabajo, va desapareciendo y siendo sustituida por otros enfoques, en la recepción crítica de Heidegger y Husserl, por un lado, y, también, de Max Weber. Habermas analiza y acaba cuestionando el alcance del paradigma marxista de la producción, cuyas insuficiencias demandan una teoría más completa a la hora de explicar la racionalidad específica y fáctica desarrollada en los procesos de interacción comunicativos. Esta necesidad es perentoria cuando intentamos elaborar una teoría de la racionalidad para la emancipación como la que trazará el propio Habermas. De nuevo, en lo comunicativo intersubjetivo es donde se dará la clave para todo progreso emancipatorio en la sociedad y por tanto en función de una teoría de la racionalidad que recoja lo comunicativo. 
Pero antes de proseguir por aquí, Habermas acud…

A vueltas con el gnosticismo

Imagen
El gnosticismo supuso no tanto una helenización extrema del cristianismo como a veces se dice, sino una síntesis de muy diversos elementos, algunos precristianos, incluidas influencias del oriente medio, persas, egipcias o, podríamos especular, incluso del extremo oriente o India. A esto último podría obedecer el contraste entre la espiritualidad gnóstica que como vamos a exponer brevemente se basa en la renuncia y desprestigio de la finitud y el mundo (recordemos el budismo, por ejemplo) frente al materialismo, la corporalidad y la sensualidad de gran parte de los escritos judíos (el Antiguo Testamento cristiano). En dichos textos compartidos por judíos y cristianos no existe una equivalencia clara del concepto helénico de alma. En el Génesis, por ejemplo, aunque hay variantes helenizantes, aparece el carácter de hombre y creación como fundamentalmente materiales (“tomó barro y lo amasó…”) en los que se da además una fuerte y evidente presencia de la sexualidad (la relacionalidad con…

La derecha hegeliana. El neoconservadurismo.

Imagen
Frente a la filosofía de la praxis en la que había cuajado la izquierda hegeliana, Habermas sitúa una respuesta por parte de la derecha hegeliana que describe en el libro El discurso filosófico de la modernidad. Esta perspectiva denuncia que el intento del socialismo real de disolver la sociedad civil en la sociedad política no ha conseguido sino aumentar el grado de burocratización y control administrativo “que penetra todos los ámbitos de la existencia” (p. 84). Tras el final del fascismo, los hegelianos de derecha mantienen la vigencia del valor epistemológico de la ya clásica división entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu. Además, se adopta una valoración positiva del Estado moderno que a la par con la economía capitalista asegura la existencia privada y profesional del individuo, sin que esto implique la sublimación de la ética en una esfera superior que oprimiese a los individuos tal como había puesto de manifiesto la izquierda hegeliana y la filosofía …

Derecha e izquierda hegeliana

Imagen
Habermas vuelve sobre Hegel tras señalar en un excurso sobre las Cartas sobre la educación estética del hombre de Schiller el papel de mediación comunicativa, de reino de la intersubjetividad, que se realiza en el arte, como posible superación de los extrañamientos de la modernidad. La propuesta de Schiller es la recuperación de lo comunitario en lo estético, como solución a las reificaciones opresoras. Se le da aquí al arte un papel similar al que posteriormente le daría Marcuse, el de constituir un ámbito aparte desde el que, por estar aparte, pueda ejercerse una emancipación de la conciencia, fuera de la “familiaridad represiva con el mundo de los objetos dados”. Pero, contra lo perseguido por el surrealismo, no debe haber una estetización de la vida, al modo de un vetear estéticamente lo cotidiano. “La utopía estética de Schiller no se propone como meta el estetizar la existencia sino el revolucionar las relaciones de entendimiento entre los sujetos” (p. 61). Con esto Habermas va …

Identidades malogradas

Imagen
En su análisis de la modernidad, Hegel señala que las positividades tanto de la ortodoxia religiosa como de su reverso la Ilustración constituyen un desgarramiento no superado, el desgarramiento propio de la norma y la razón extrañas a un sujeto que, paradójicamente, las ha originado a partir de su movimiento intelectual reflexivo. Esto no lleva a Hegel a prescindir de la subjetividad, pues partiendo de ella, como los mencionados positivismos, intentará sin embargo superar el extrañamiento que acarrearon entre el sujeto y su producto. En ningún caso, tanto en la ortodoxia religiosa como en la Ilustración, se recoge el corazón del hombre más allá de la abstracción que llevan a cabo. Será el sistema hegeliano el que intentará dar cabida a todos los elementos en un movimiento dialéctico que los integre.

Se trata de superar una patología emanada de la relación reflexiva del sujeto consigo mismo por la que se torna objeto de sí mismo. Es este movimiento el que cosifica al sujeto produciend…

Modernidad y sujeto.

Imagen
En El discurso filosófico de la modernidad, Jürgen Habermas expone y fundamenta su proyecto de reilustración, que intenta recuperar y pulir la modernidad. Su propuesta procura la corrección del subjetivismo que subyace a las distintas vertientes de la modernidad, nunca del todo superado y que reaparece incluso en los discursos en apariencia más anti-modernos, como la filosofía de Heidegger. El meollo del libro de Habermas es que para salvar el proyecto que supuso la modernidad, eludiendo el peligro del solipsismo del sujeto o del objetivismo cientificista que lleva asociado, hay que elaborar una teoría de la intersubjetividad, o sea, de la razón comunicativa en el horizonte del lenguaje y de un mundo de la vida compartido del que se nutren los argumentos aportados en el diálogo. Así pues, Habermas va a sustituir lo que en la modernidad es el sujeto, por la intersubjetividad como “centro de operaciones”. En las casi doscientas páginas que llevo leídas el libro se muestra como una excel…

El tiempo del hombre

Imagen
La propuesta teológica de Ghislain Lafont intenta responder a la pérdida de la temporalidad en la modernidad. Lafont recoge las distintas vertientes de la crítica a la “metafísica de la presencia” y a la filosofía de la consciencia, como hemos expuesto en post anteriores, para introducir un modo teológico de quebrantar dicha monotonía de la temporalidad plana y lisa. El relato fundador introduce señales en el relieve que permiten una vivencia del tiempo de la historia humana como algo situado entre dos momentos postulados, una suerte de extremos que dotan a nuestra historia de un origen real, más allá de ser un mero inicio de una sucesión cronológica. Se trata de unas narraciones que irrumpen en el continuo temporal. Así, introducen un pasado, un presente y un futuro en lo que sin ellas sería una simple extensión del mero presente. Lafont acude en primer lugar a los relatos de la Resurrección, señalando cómo subrayan el valor de la escucha. Después, en los Hechos, se traza una nueva …

De la filiación

Imagen
Lo que las distintas concepciones de carácter más o menos gnóstico que expone Lafont vienen a poner de relieve, con el tema del desgarrón primordial, es la aspiración a “una heteronomía fundadora en el plano del tiempo y de la historia”. Eso es lo que tienen de válido o de momento de verdad. Pero son, por otro lado, concepciones que hacen una lectura fatalista de la historia, como necesaria caída y pérdida de aquello que aun siendo lo fundador, se encuentra lejano y separado radicalmente de los hombres. El hombre suele recurrir a narraciones, en esta búsqueda de lo originario o de lo final escatológico como puntos entre los cuales se hallaría el segmento constituido por la historia humana. Aquí es donde entran en juego los mitos sean o no científicos, los relatos que sirvan para situar al hombre y dar un sentido (un antes y un después) a su historia, pero con el peligro de que este recurso a la heteronomía nos haga renunciar al mundo. El afán de hallar fundamento puede llevarse tan le…

Culpa y finitud en el gnosticismo

Imagen
Ghislain Lafont destaca en la primera parte de su libro algunas corrientes de pensamiento o de las artes que inciden en la importancia de la heteronomía. La pasión por la heteronomía la relaciona el teólogo con la idea de que “la salvación, sea la que sea, no puede venir de la figura actual, social o individual, de este mundo. Por tanto, es menester que venga de fuera, sea cual sea esa ‘alteridad’” (p. 113). Precisamente, lo catastrófico de nuestro mundo actual proviene de la negación de lo heterónomo, de la alteridad desestabilizadora de la mismidad, de la alteridad capaz de desafiar al imperio de la plena presencia a que aludíamos en nuestro post anterior. Esta alteridad puede cobrar la forma de muerte, que es negada, como también dijimos, en nuestra civilización. Los autores que Lafont trae a colación cuestionan el pensamiento de lo compacto que reúne todo en la presencia, donde ya no queda atisbo ni huella de lo otro. Así, tiempo y ser se unifican en la meseta constituida por la c…