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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Intentando pensar a partir de la historia


A partir del dinamismo que el movimiento 15M, dado en la realidad social y política, ha generado en mi pensamiento, haciendo que la inteligencia intente comprender o por lo menos captar lo que está dando de sí la realidad, he percibido y aprendido algunas cuestiones importantes para tener en cuenta a la hora de pensar la realidad. Un peligro evidente ha sido y es el de una captación estrictamente teórica, a un nivel de ideas que en el fondo responden a intereses y situaciones personales no siempre hechos visibles o conscientes. Así, antes que responder y dialogar con la realidad, se intenta decir a la misma lo que debe hacer. Esta arrogancia de las ideas propia de muchos intelectuales puede ser contrarrestada con una fina observación a distintos niveles, que incluye el científico, de lo que ocurre. Hay diferentes vías de reaccionar con sensibilidad y respeto a la realidad que se mueve y dejar que en primera y última instancia sea ella la que tenga la palabra. Esto es difícil, desde luego. Tendemos a proyectar nuestros deseos, los más excelsos y los más viles a la hora de pensar el 15M. Pero en mi caso particular un modo de mejorar la comprensión de lo que puede implicar una cosa como el 15M está (esto es algo que me ha sido evidente con fuerza en las asambleas a las que he asistido y al conversar con algunos compañeros de profesión implicados en el tema) en estudiar a fondo la historia, prestando atención a las revoluciones dadas en ella, del mismo modo que ya llevaba yo tiempo estudiando, dentro de mis limitaciones, la teoría económica. Así, me he visto forzado gratamente a “descender” al suelo que piso que fundamentalmente es un suelo donde pasan cosas entre los seres humanos y que se ha dado en llamar “historia”. Además, y en evidente relación con la historia, he percibido gracias a tantas discusiones sobre democracia e instituciones, que somos encarnación de aquello que nosotros mismos hemos hecho, léase leyes educativas, escuela, estado, burocracia, etc. Es algo muy obvio, pero por primera vez me veo seriamente obligado a tomármelo muy en serio e incorporar a mi reflexión con decisión ese elemento material que nos constituye y que también forja nuestras ideas. Mi primera intuición fue, digo, esta compleja estructura que denominamos economía y que ante mi desconocimiento de las matemáticas sólo puedo captar como conceptos o ideas. Pero en los últimos días, habiendo terminado ya mi periodo de vacaciones e incluso durante parte del mismo, mi vocación lectora ha sido modelada por el hambre de historia.
Concretamente, quiero saber qué pasa a través de un rodeo por lo que ha pasado. Así, ocurre que si he visto que el 15M tiene parte de lo que he denominado no sé si con mucho acierto una ilustración popular, o sea, una voluntad grupal, podíamos decir, de informarse y formarse entre otras cosas en política, con el fin de hacer efectiva la tan cacareada participación democrática en el propio destino, la educación ha cumplido y está cumpliendo un papel vital en todo este proceso. Pero una educación que se dirige, parte y responde a una educación previa, institucionalizada, en el sistema escolar y la LOGSE. Esta ley y esta institución, a su vez, forman parte del juego de la historia y encarnan por supuesto un pasado y unas tensiones históricas concretas. Es aquí adonde mi olfato me encamina. Concretando, que con este fin estoy leyendo el libro Historia de la educación en la Antigüedad, del historiador y pedagogo Henry-Irenee Marrou (Akal, Madrid, 2004). Por supuesto mi fin es estudiar con intensidad sobre todo el siglo XX, y en especial España, pero he creído oportuno, ya que he escrito además hace años sobre pedagogía socrática y estoica, responder a algo que me llena de curiosidad: ¿Cómo plantearon las viejas sociedades, hoy tan exóticas para nosotros, la educación de sus miembros? La distancia cronológica, además, puede ayudar a visibilizar bien las relaciones que se dan entre la moral de una sociedad, su estratificación, su economía (aunque de esto apenas manejo datos por ahora) y su historia. La relación entre, por ejemplo, el ejército o la democracia ateniense, y las instituciones y estilos educativos que una ciudad antigua o estado producen. Es un juego circular, ciertamente, en el que se crean tipos de personas con unas opciones establecidas y posibilidades o direcciones de evolución, a imagen y semejanza de las reglamentaciones, organización y estructuras o instituciones. Si tomamos el ejemplo de la Atenas democrática del siglo V a. C. (la Atenas de Pericles), centrándonos en ella, estas relaciones se pueden ver bien, con el aliciente añadido de un 15M que aboga de nuevo por esa vieja tradición asamblearia. Ver paralelismos, ver diferencias, para entender nuestro presente y comprender por qué somos como somos o por qué pensamos como pensamos. Una cosa está clara, no se piensa en abstracto, en el vacío, y eso es lo que quiero ver con nitidez, aunque haya de ir a tiempos tan pretéritos. Pero no nos llevemos a engaño, es precisamente la realidad presente, es el 15M, es la universidad (institución a la que sirvo y en la que trabajo) quienes tiran de mí para haber decidido emprender esta hermosa travesía.