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Mostrando entradas de enero, 2011

Carácter material de la inteligencia e ideología.

La necesidad de que el pensar se posicione en el lugar epistemológicamente más adecuado (las mayorías pobres y los oprimidos), que días atrás señalábamos como un requerimiento para la captación racional de la realidad histórica, tiene también un fundamento en la teoría de la inteligencia de Zubiri. Así lo indica el profesor Héctor Samour en relación con Ellacuría. Desde el trasfondo zubiriano de índole materialista resulta imposible de hecho un pensar abstracto y elevado sobre la realidad, como si existiera una suerte de radical autonomía de la razón y de la teoría. Dice Samour: “Desde la perspectiva de una inteligencia sentiente, el logos y la razón no flotan sobre sí mismos, la actividad cognoscitiva está radicada primariamente en la necesidad biológica de hacerse cargo de la realidad y por lo tanto es activada por la realidad misma aprehendida sentientemente” (p. 39). Así ocurre incluso con toda actividad intelectiva incluso cuando resulta aparentemente pura o neutra. No puede dars…

Ellacuría: Marx corregido por Zubiri.

Una clave del materialismo en términos generales es la visión del sujeto como constituido por el mundo, su mirada vuelta a la facticidad que lo constituye. Pienso por ejemplo en la perspectiva del freudomarxismo (Fromm) y sus diversas explicaciones de lo psíquico individual (el Yo) como reflejo de la estructura social. Según esto, las escisiones y antagonismos propios de la praxis, las inercias estructurales, las fisuras entre lo posible y lo dado, construyen lo que se denomina “interioridad”, gran parte del psiquismo e incluso, como apunta Bourdieu con su teoría del habitus, la corporalidad del sujeto. Se trata de una perspectiva que entiende lo concreto (individuo, la cosa) relativamente al todo, de manera que el todo está en las partes que lo constituye. Éste es el elemento característico del método dialéctico, según Lukacs, que aporta la visión desde la totalidad que el marxista húngaro admite recoger de Hegel. Otra cosa es que cuestionemos dicha aplicación de la dialéctica a todo…

Problemática del pensamiento utópico

Un problema que se nos plantea a la hora de propugnar un pensamiento crítico respecto a la realidad social e histórica es el de trascender lo dado pero a partir de y en la inmanencia de lo dado. Si evitamos incurrir en el peligroso idealismo de los utopismos escapistas que acaban consagrando lo que hay, tenemos que buscar la manera de poseer un punto de apoyo desde el que diagnosticar lo que en la sociedad haya de deshumanizador. Aclaremos que por deshumanizador podemos entender, en principio y a partir de la filosofía de Ellacuría, aquello que en la estructura de la realidad histórica nos ata a la animalidad sin que ésta sea superada (Zubiri). La humanización podría definirse en general como la extracción de todo el partido y posibilidades de la realidad histórica para la mayor capacitación y el aumento de la cantidad de posibilidades para los seres humanos. Se trata de que la humanidad pueda ir para delante, proyectando a partir de lo dado y elevándose en términos de realidad (el ho…

¿Por qué el conocimiento pedagógico necesita posicionarse con los oprimidos?

Terminábamos el anterior post asumiendo que la Filosofía de la Educación debe adoptar un posicionamiento concreto a favor de lo que denominábamos “emancipación”, ideal que decíamos heredar, sin reparos, de cierta Modernidad ilustrada. Pero soy consciente de que esto puede malinterpretarse, en el sentido de que la opción por un posicionamiento de corte ético previo podría ser tachada, en la medida en que es fundamento previo a la investigación y a sus resultados, de irracionalista. No obstante, esto, si analizamos la filosofía de Zubiri y Ellacuría, así como los planteamientos de la primera generación de la Escuela de Frankfurt con los que se conecta fácilmente la Filosofía de la Liberación latinoamericana, tiene una respuesta que elude la acusación de irracionalismo a la hora de la toma de partido filosófica en la Filosofía de la Educación. Desde la perspectiva de Benjamin y Adorno, sobre todo, hemos estudiado esto en un artículo recientemente publicado en la Revista de Educación del…

La proyección en el hombre: ejecución, opción y aceptación.

Ellacuría recalca en el hombre el carácter de lo que Zubiri ha llamado ex – posición, que es la apertura constitutiva de la realidad humana considerada en el tiempo, como apertura temporal. El hombre es, pues, una sustantividad expuesta a lo que tiene delante y va a venir. Así, “La vida ha de hacerse desde lo que, al menos en parte, está fuera de sí misma y por delante de ella, lo cual fuerza al hombre a estar en permanente exposición. Por ello tiene que salir de sí sin dejar de estar en sí, antes bien para ir entrando en sí mismo” (p. 471). Es una tensión hacia lo que viene en la que al viviente humano le tira lo que tiene delante, y que se refleja, creo, en la elaboración de proyectos. Pero este salto hacia delante de la sustantividad humana ha de contar con la realidad y las cosas en las que está expuesto. Mas frente a una posible lectura idealista o en términos de conciencia o de sentido, de esta ex – posición del hombre, subraya Ellacuría el carácter real que esto tiene. Es una n…

La terminación de la historia como posibilidad histórica

Frente a concepciones teleológicas o idealistas acerca de la historia, aun cuando adoptan ropajes supuestamente materialistas (Comte), Ellacuría matiza bastante el asunto del posible final de la historia. Descarta, como dijimos, determinismos fatalistas que expliquen el avance de la historia en algún sentido. Pero sí hay una evidente progresión en la historia que hoy día ostenta una novedad significativa en relación con edades anteriores. Esta novedad es la señalada por la unificación o mundialización de la historia, su confluencia universal que hoy día nos hace entender la realidad histórica como un hecho mundial. Pero sobre todo, esto ha ido de modo parejo con la capacidad de la propia historia, tecnológica, de suprimirse. Sobre todo aquí tenemos una diferencia considerable respecto a épocas anteriores de la humanidad. Es decir, la posibilidad de un final en el sentido de término de la historia como posibilidad de la propia historia. Este es un problema que concierne a los hombres, …

La sustantividad frente a la sustancialidad.

Zubiri mantiene una distancia teórica también con Aristóteles, cuyo sustancialismo critica con contundencia. Respecto al tratamiento sustancialista aristotélico de la esencia, afirma: “(…) es claro que, para Aristóteles, el ámbito de lo esenciable es la ‘naturaleza’; el ente esenciado es la ‘sustancia’ natural; la esencia misma es su ‘especificidad’” (p. 83). A diferencia de esto, Zubiri plantea en primer lugar que en el ámbito de la techné también hay esencias (p. 85). También, en segundo lugar, rechaza que lo esencial sea lo subjetual (que es lo que implica el concepto de sustancia como sujeto permanente en el que reposan los accidentes), ya que todo es susceptible de ser subjetuado por la vía del Logos, es decir, “toda realidad, sea cualquiera su índole, puede ser convertida en sujeto de predicación” (p. 86). Además, que algo sea una esencia por el hecho de poder ser sujeto de una definición sería una utilización impropia de la vía del Logos, ya que, como vimos con Hegel, así se in…

Crítica de Zubiri a la esencia como concepto objetivo

Hay una segunda manera de ubicar la esencia en el concepto, además de la que identifica la esencia de una cosa con su concepto formal (Hegel), que es considerando el concepto en su contenido objetivo (eidós). Esta visión dotaría de carácter fundante al concepto respecto a la cosa. Concretando más, Zubiri resume y matiza que para esta perspectiva de la esencia “(…) la esencia es lo representado objetivamente en el concepto. Como tal, es anterior a lo real y fundamento de su realidad en una triple dimensión: como mensura o verdad ontológica de lo real, como posibilidad interna de lo real, como cosa ideal en sí misma” (p. 62). Pero de nuevo, esto es inadmisible para Zubiri en la medida en que éste sitúa la prevalencia en la cosa, de la que, en un segundo momento, se extrae, con mayor o menos fortuna, el concepto. En realidad, concepto y esencia, para el filósofo vasco, se distinguen. “Pero el racionalismo, por singular paradoja, invierte los términos y convierte el concepto objetivo en l…

Crítica de Zubiri al idealismo hegeliano II

Continúa Zubiri su crítica del sistema hegeliano en sus fundamentos, es decir, del proceso en el que emergen y retornan las esencias a la realidad, en una interacción de razón y realidad que obedece a la inextricable unidad e identidad (procesual) de ambas. Todo este movimiento dialéctico arranca con la generación de una negatividad. O sea, la realidad y el ser están constitutivamente afectados por la negatividad. Es el carácter ontológicamente consistente, real, de la negatividad lo que no puede suscribir Zubiri, cuya concepción de lo real es afirmativa. Lo real no puede estar sujeto a una negación que propiamente le restaría realidad (p. 51). La negatividad es un momento conceptual por el que la inteligencia comprende que algo no es, pero no es un momento de la realidad física. La esencia en Hegel viene tras un momento de negación, que fuerza a la reflexión, al repliegue (antítesis) y al despliegue en fundamento (síntesis). En este proceso, a algo que ocurre a un nivel de captación …

Crítica de Zubiri al idealismo hegeliano I

Prosigue Zubiri con su discusión a través de distintos autores que han defendido una u otra concepción de la esencia, una vez que ha concretado, como vimos, que para él la esencia es “unidad primaria y por lo menos un principio intrínseco necesitante de las demás notas de la cosa real” (p. 33). En otras palabras, la esencia son las notas “sobre las cuales reposa todo lo que la cosa es” (p. 33). Lo demás, las otras notas, pueden ser reales en la cosa, pero no son esenciales. Así, la esencia tiene un carácter real o de verdad en sentido ontológico (no en el sentido de conocimiento verdadero). Se trata de una verdad de la cosa y no del Logos. Sin embargo, en otras perspectivas filosóficas que pasa a analizar Zubiri en su libro Sobre la esencia, la verdad de una cosa (su esencia) sería el concepto formal de la cosa. Habría en este caso una cosa cuya esencia y verdad sería su concepto (su esencia estaría “fuera” de ella, como concepto).
En su aspecto formal (la esencia como concepto formal…

Crítica de Zubiri a Husserl

Para Husserl, afirma Zubiri, los hechos pertenecen a lo contingente, así que lo esencial, que el alemán entiende como lo sometido a una necesidad absoluta, no puede fundarse en lo fáctico, sino ser independiente de ello. El objeto sobre el que se fundan las leyes esenciales (no contingentes) son las esencias. Las esencias tienen un ser absoluto y son término de un saber absoluto. Para que pueda haber un saber absoluto, en consecuencia, tiene que darse como aprehensión de esencias, como algo que requiere precisamente eliminar el impacto de lo fáctico (epojé), atendiendo estrictamente a la unión del objeto y la conciencia, que se dan en mutua correspondencia. Lo aprehendido tiene un origen externo a la conciencia pero no puede darse fuera de ella. La conciencia se caracteriza por la intencionalidad, lo cual es su estar volcada hacia los objetos percibidos, el ser conciencia-de. Así, se origina en la conciencia que se dirige al objeto empírico un sentido que es como un nuevo objeto al mo…

La esencia según Zubiri

Zubiri plantea su libro Sobre la esencia como una fundamentación de una concepción alternativa a la del filósofo Aristóteles en cuanto a la esencia. Para éste, la esencia depende de la sustancia tanto que ambas se coimplican. Pero a lo largo de la tradición filosófica no siempre han estado ligadas, llegándose a una des-sustanciación de la realidad paralela a una visión de la esencia como realizada en forma puramente situacional e histórica, como ha sido el caso del existencialismo, heredero de la concepción antisustancialista de Husserl (la conciencia no es sustancia sino esencia pura). Así, lo histórico puede quebrar, por ejemplo, lo substancial (hasta cierto punto Hegel y más logrado en Marx, creo). Pero lo que interesa a Zubiri destacar es, en relación con la esencia, que “Al hilo de la transformación del concepto de realidad como sustancia, ha ido transformándose el concepto de ‘lo que’ es esta realidad, a saber: la esencia. Por singular paradoja nos hallamos, pues, ante el mismo …

El pensamiento de la diferencia

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El gran enemigo en la actualidad del pensamiento reilustrado es el pensamiento de la diferencia. Es en gran medida este enfrentamiento el que se conoce bajo el emblema “modernidad – postmodernidad”. Pero el aspecto que interesa a Luis Sáez en su libro El conflicto entre continentales y analíticos es la caracterización del pensamiento de la diferencia dentro del proceso de mundanización del sentido en la actual filosofía continental, del que en anteriores posts hemos visto algunos momentos. Recordemos que este proceso consiste en una ruptura con el idealismo que ha conducido a una profundización en la dimensión subjetual – constituyente del sentido que ha acabado desfondándola (fenomenología posidealista y herméutica) o a su corrección por un logos procedimental de aspiración universalista (Habermas, Apel). En el caso de la postmodernidad, la mundanización del sentido se ha extremado, llevándose a cabo tal retroceso al mundo de la vida que tanto el sujeto constituyente como el sentido …

Reilustración alemana y Logos

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La problemática del sentido a la que nos hemos referido en los últimos posts está, en el fondo, asociada a la Modernidad, como, según Luis Sáez, ya se evidencia en el giro copernicano kantiano, consistente, como es sabido, en la idea de que podemos comprender lo que construimos. Lo real, pues, orbita en torno del sujeto y se muestra de un modo concreto a éste, aunque en Kant el conocimiento acaba adquiriendo la forma de juicios que recomponen un orden legal en la experiencia. Así, el recurso kantiano a la explicación parece situarlo lejos de una historización de la razón que sí será llevada a cabo por las corrientes filosóficas continentales posidealistas. Este triunfo final de la explicación frente a la constitución de sentido caracterizará, desde luego, a la filosofía kantiana. Se trata de un Logos, el kantiano, en el que acaba venciendo la forma de juicio que se adecua y corresponde con lo real, por mucho que en Kant se apunte, como hemos dicho, a un algo previo puesto por el sujet…

El desfondamiento del sujeto en la hermenéutica

La corriente hermenéutica en la filosofía contemporánea se caracteriza por enarbolar una idea de la comprensión que más allá de simple método (Dilthey) constituye un modo de ser del sujeto que tiene lugar como algo ubicado en una interpretación parcial dentro de ciertos límites históricos y culturales. Es decir, el comprender siempre se da en el tiempo (historia). El sentido o ser se da inmerso en un mundo de la vida, idea ya prefigurada en Heidegger, que ahora es una sucesión de interpretaciones, reinterpretaciones y símbolos. Esto puede entenderse como una eventualización histórica del mundo de la vida husserliano dentro de la dinámica de mundanización del sentido a la que aludíamos en post anteriores. “El ser de lo real se explicita ahora como sentido en devenir histórico” (p. 80). O sea, el ser se da en un flujo de mundos de sentido del que resulta un desfondamiento del antiguo sujeto cartesiano-husserliano. Además, la verdad aparece ahora como, en lo más básico y previamente al s…