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Mostrando entradas de abril, 2019

Fernando Rodríguez-Izquierdo, El haiku japonés. Historia y traducción. Ed. Hiperión (edición primera 1972). RESEÑA

Fernando Rodríguez-Izquierdo, El haiku japonés. Historia y traducción. Ed. Hiperión (edición primera 1972). RESEÑA
Marcos Santos Gómez

Terminé de leer, hace tiempo, El haiku japonés. Historia y traducción, de F. Rodríguez-Izquierdo, uno de los principales traductores y divulgadores de textos y cultura japonesa clásica y contemporánea. Un libro ya reconocido de sobra, que ha reeditado hace poco la editorial Hiperión. Y he leído algunos más, como Aware, de Vicente Haya y un constante transitar haikus y tankas en las mejores ediciones y traducciones directas del japonés que ya va habiendo, amén de algún fraude, como una supuesta primera edición en español de toda la obra del gran Bashoo, que, y mira que me despertaba mis sospechas, comprobé en casa que está traducida de terceras lenguas, como el portugués, donde sí existen traducciones de la obra completa de Bashoo a partir del original en lengua japonesa. Esto es, cuando menos, una chapuza. Pero, como señala Carlos Rubio, uno de los grand…

HAIKUS (2)

HAIKUS (2)

Viento de otoño. Bebo más agua helada, aunque hace frío.
En la cantina el rojo atardecer beben callados.
Júbilo en sueños: de nuevo las cigüeñas de la vigilia.
Claro en las nubes; con un pincel se doran verdes y azules.
En el café, entre charol y tacones, vagan palomas.
Senda de Basho: entre escombros y pinos, haikus y sombras.
Marcos Santos

Western III: Sin perdón.

Western III: Sin perdón.


Yo vivía feliz criando cerdos. Sí, era feliz. Quise ganarme así el sustento, para mí y mis dos hijos; y a no dudar que erauna vida decente. Corría tras los puercos y los agarraba abrazando con firmeza susobesos cuerpos grasientos, hasta sentir cómo me pinchabancomo alambres los pelosque apenas cubren su piel desnuda. Aprendí a agotarlos mientras trataban de zafarse, e hicieran lo que hicieran, no los soltaba. A veces llegaban a morderme. Eran cerdos grises y azulados,criados con mucho empeño. Pero no podía impedir que revolcado una vez tras otra por el barro y sus heces, por mucho que los detuviera,hasta los lechones se rierande mí.Fingía ignorar susburlas,los asía con gran saña y tarde o temprano vencía mi tenacidad. Cuando lograba inmovilizarlos mis hijos les anudaban la soga en el pescuezo y ya así atados, podía hacer que volvieran sumisos a la pocilga. Sí, ocurría así cuando se escapaban al recinto valladodonde pastabael jamelgo que no acerté nunca a montar…

Haikus (1)

HAIKUS


Flor del almendro; el mundo entumecido se despereza.

Tarde estival. Bullicio de vencejos, calma en el cielo.

Vuelve el calor. ¡Qué bello el abanico que me refresca!

De nuevo abril. Esta broma del tiempo me reconforta.

Lo porvenir: niebla en el horizonte. ¡Solo esta mosca!

Un paso en falso; el cielo se despeja, tarda el otoño.

Luna de sangre, estropicio en el cielo. No lejos, Marte.